viernes, 9 de octubre de 2009

Los comienzos de la imprenta


Imprenta utilizada en la Casa de los Niños Expósitos. Actualmente, parte de ella se exhibe en una de las salas del Cabildo de Buenos Aires.


La primera imprenta del Río de la Plata nació a principios del siglo XVIII en jurisdicción de las misiones jesuíticas, y su aparición se debió a un notable alarde de ingenio y artesanía, ya que la prensa se fabricó integramente en el lugar utilizando los materiales que brindaba la selva. Poco después comenzaron a imprimirse gramáticas, diccionarios de la lengua guaraní y obras doctrinales, pero los rastros de su actividad se desvanecen entre el fárrago de sucesos que llevaron a la devastación e incendio de las Misiones.

No sucedió lo mismo con la imprenta que la Compañía de Jesús instaló en el Colegio de Montserrat de Córdoba hacia 1766. Aunque la expulsión de los jesuitas inmovilizó la maquinaria por largos años, en 1780 la adquirió en la suma de mil pesos el progresista virrey Vértiz, quien la hizo transportar a Buenos Aires para instalarla en la Casa de Niños expósitos-fundada por él un año antes-, con el propósito de que la institución tuviese una fuente de ingresos propia.

El primer trabajo impreso fue un boletín de noticias que apareció a principios de 1781, y el primer libro, una Representación del Cavildo(1) de la ciudad de San Felipe de Montevideo. Inicialmente, la mayor parte de los libros versó sobre "asuntos de devoción", más ello no impidió que paulatinamente se fueran incorporando nuevos temas.
(1) Vale Cavildo, así se encuentra escrito en varios textos de la época, como también Buenos Ayres.

En 1792 y 1794 aparecieron dos obras muy útiles para viajeros y comerciantes: la Guía de forasteros y la Cédula ereccional del Consulado de Comercio. Hacia 1796 se imprimieron los Principios de la ciencia económica, obra traducida por un joven abogado que años más tarde daría mucho que hablar: Manuel Belgrano.
Por entonces la imprenta daba a luz un promedio de siete u ocho publicaciones por año, cantidad que se incrementó sensiblemente durante el período de las invasiones inglesas, seguramente por la inusitada conmoción política e institucional que causaron.

Pero los clientes más activos de la imprenta fueron los periódicos: el Telégrafo Mercantil, que vio la luz en abril de 1801 y fue clausurado un año y medio después, el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, publicado desde 1802 hasta 1807, y El Correo de Comercio, fundado en marzo de 1810 por el futuro creador de la bandera.

Después de los sucesos que culminaron el 25 de mayo la imprenta de los Niños Expósitos comenzó a editar la Gaceta de Buenos Aires, semanario dirigido por Mariano Moreno y creado por resolución de la Primera Junta.


Primera impresión del Himno Nacional por la Imprenta de Niños Expósitos.

Los habitantes de la colonia tenían acceso a periódicos internacionales y locales. Las noticias contenidas en ellos fueron fermento del proceso de Mayo de 1810. Esta información llegaba a muchas personas, ya que era leída en voz alta en espacios públicos e incluso, generaba la posibilidad de debate.

A juzgar por las publicaciones, entre 1810 y 1821, se advierte una forma de periodismo incipiente que se inició con la edición de La Gazeta de Buenos Ayres dirigida por Mariano Moreno. Este no fue sólo el primer periódico revolucionario, sino el que tuvo mayor perdurabilidad en el tiempo -se editó desde el 7 de junio de 1810 hasta el 12 de septiembre de 1821,

A su vez, el interés creciente por la cultura y la información no tardó en impulsar el nacimiento de varias imprentas más. A partir de 1812 aparecieron la de Gandarillas, la de la Independencia, la de Hallet, la de Alvarez, la del Sol y otras, dedicadas todas ellas a publicar un número creciente de libros, periódicos y boletines, y que fueron desplazando poco a poco a los talleres pioneros.

Luego de pasar a manos del Estado, y de otras vicisitudes, la imprenta de los Niños Expósitos fue sacada a remate en 1819, pero como su adquirente no pagó las sumas pactadas, al cabo de cinco años las autoridades se la quitaron para donarla a la provincia de Salta, donde sirvió para publicar el primer periódico local.

La prensa y otros elementos de esa venerable reliquia se conservan hoy en el Museo Histórico Nacional.


De Hombres y Hechos en la Historia Argentina

Imagenes tomadas de Internet




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2 comentarios:

SUsana dijo...

Hola Safiro.
Mis admirados jesuitas estuvieron en cada paso del conocimiento, del progreso, seguro demasiado adelantado para ciertos intereses. La imprenta siempre me despierta un sentimiento de admiración y todos los pasos que contás la hacen aún más importante.
Muy ilustrativa tu entrada.
Gracias
SUsana

"Premio Maria Amelia Lòpez Soliño" dijo...

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