
...un día miércoles,
sentada en la cama donde padecías y tomados de la mano,
me pediste un permiso
...querías viajar, irte.
Te acaricié la cabeza de canas tan blancas que a la luz parecían celestes,
te besé en la frente.
Te pregunté en un susurro algunas cosas, me contestaste igual.
Hablamos un rato...sin lágrimas.
Nos besamos, nos acariciamos suavemente,
sin reproches, sin dolor.
Te fuiste ese domingo...no lloré.
No quiero extrañarte.
Me falta solo tu presencia.
Siento tu calor y tu luz.
Te encuentro en los lirios blancos que trajimos del campo,
cuando florecen siento que venís a saludarme.

Te siento presente en mis flores te sonrío y te saludo.
En tus palabras que repito para aconsejar a mis hijos.
En los compases de un tango.
En los atardeceres rojos y las noches de luna llena.
En el canto de los pájaros.
En el amor al campo y la Naturaleza.
Me diste muchas cosas importantes para mi vida.
Estás conmigo siempre!
Es mi modo de quererte...papi.
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Tu pichona.



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