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domingo, 20 de junio de 2010

Día de la bandera-Manuel Belgrano

La bandera argentina se enarboló por primera en Rosario a las orillas del Paraná, el 27 de febrero de 1812, creada por Manuel Belgrano.
Desde el año 1938 se celebra el Día de la Bandera en Argentina, habiéndose elegido el 20 de junio, día de la fecha de su fallecimiento.



MÁXIMAS Y PENSAMIENTOS




"A quien procede con honradez, nada debe alterarle. He hecho cuanto he podido y jamás he faltado a mi palabra."


Belgrano considera que es necesario fomentar el comercio interior, ya franqueando los caminos que no son conocidos o transitados, ya facilitando el cultivo, consumo y extracción de varios frutos del país, y adelantando la fábrica de sus manufacturas; pues cree que por estos medios recobrarán sus primeras enseñanzas, tomará vigor el Estado, se aumentarán notablemente los recursos y se desterrará la ociosidad tan común en nuestro suelo.


Belgrano indica al Gobierno la necesidad de circular oficios a los Cabildos, ordenándoles que propongan los medios de fundar varios establecimientos necesarios para la educación de los jóvenes, ramo el más preciso y el más abandonado por infelicidad nuestra, para el aumento de la población y remedio de las necesidades generales de estos habitantes, como son las escuelas públicas, boticas y médicos dotados en todas las ciudades, buscando los arbitrios menos onerosos y más compatibles con las actuales urgencias del Estado.

Belgrano no tiene dudas de que todos estamos obligados a concurrir en proporción a sufragar los gastos públicos, y respecto de que el gobierno debe usarlos con un orden de igualdad sin permitir que jamás quede exhausto el fondo de la Patria.



Belgrano señala la necesidad de la integridad territorial al franquearse la comunicación directa entre las ciudades del Interior y el Paraguay.



“Bien puede pesarle a todos los demonios, pero en mí no tendrán jamás cabida”.



“Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña cuánto aprecio han merecido todos aquellos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad”.



“Desengañémonos: jamás han podido existir los estados luego que la corrupción ha llegado a pesar las leyes y faltar a todos los respetos; es un principio inconcuso que en tal situación todo es ruina y desolación, y si eso sucede a las grandes naciones ¿qué no sucederá a cualquiera de los ramos que contribuyen a su existencia?”.



“Deseo ardorosamente el mejoramiento de los pueblos. El bien público está en todos los instantes ante mi vida”.

“Deseo que todos sepan el bien para alegrarse, y el mal para remediarlo, si aman a su patria; así que nada oculto ni ocultaré jamás”.

“El amo viejo o ninguno”, dijo en relación a las Invasiones Inglesas.

“El camino seguro de la libertad es la lucha por la libertad social”.

“El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre”.

“El miedo sólo sirve para perderlo todo”.

“El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente”.

“En mis principios no entra causar males sino cortarlos”.


“En vano los hombres se empeñan en arrastrar a su opinión a los demás, cuando ella no está cimentada en la razón”.


“Era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como aseguro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola concedía a un objeto particular, por más que me interesase: el bien público estaba a todos instantes ante mi vista”. (Vocal de la Primera Junta de Gobierno).

“Es casi general la opinión de la monarquía constitucional. Han perdido casi totalmente el campo los del republicanismo”.

“Esta paz tan estimable se compra al duro precio de la sangre y de la muerte”.

“Este país, que al parecer no reflexiona ni tiene conocimientos económicos, será sin comercio un país desgraciado, esterilizada su feracidad y holgando su industria”.

“Estoy muy acostumbrado a contrastes y más espíritu tengo en ellos que en las prosperidades; me ocurre siempre en éstas que después del buen tiempo viene el malo y en éste que ha de venir aquél”.

“Fundar escuelas es sembrar en las almas”.


“La agricultura es la madre fecunda que proporciona toda las materias primeras que dan movimiento a las artes y al comercio”.


“La ciencia del comercio no se reduce á comprar por diez y vender por veinte; sus principios son más dignos, y la extensión que comprenden, es mucho más de lo que puede suceder á aquellos que, sin conocimientos, han emprendido sus negociaciones, cuyos productos, habiéndoles deslumbrado, los han persuadido de que están intelegenciados en ellos”.


“La guerra, allí, no sólo ha de hacer usted con las armas, sino con la opinión, afianzándose siempre en las virtudes naturales, cristianas y religiosas; pues los enemigos nos han hecho famas de herejes ...” Carta de Belgrano al General San Martín, Santiago del Estero, 6 de abril de 1814.


“La naturaleza nos anuncia una mujer: muy pronto va a ser madre, y presentarnos conciudadanos en quienes deben inspirar las primeras ideas, ¿y qué ha de enseñarles, si a ella nada le han enseñado? ¿Cómo ha de desarrollar virtudes morales y sociales, las cuales son las costumbres que están situadas en el fondo de los corazones de sus hijos? ¿Quién ha dicho que esas virtudes son la justicia, la verdad, la buena fe, la decencia, la beneficencia, el espíritu, y que estas cualidades son tan necesarias al hombre como de la razón de que proceden? Ruboricémonos, pero digámoslo: nadie...”



“La opinión de los pueblos sólo ha de sostenerse con la justicia. Engañados por el gobierno anterior y sus agentes, no pierden de vista las operaciones del gobierno de Buenos Aires..Son ignorantes por lo común, pero saben muy bien lo que se les debe, y acaso por su mayor ignorancia se consideran acreedores a más de lo que les corresponde”.


“La vida es nada si la libertad se pierde”.


“Las principales causas que han influido al disgusto y desaliento, al menos de los más ilustrados, el que habiendo sido engañados con la máscara de la justicia y habiendo sido expuestos a ser víctimas de la tiranía por la corrupción e intrigas de los que obtuvieron su confianza exigen una prueba más pronta y enérgica para que nadie atente impunemente contra los derechos de los pueblos”.


“Lo que creyere justo lo he de hacer, sin consideraciones ni respetos a nadie”.


“Los gobiernos ilustrados, conociendo las ventajas que prometen el premio y el honor, han echado mano de estos principios motores del corazón humano para todas las empresas”.


“Los hombres no entran en razón mientras no padecen”.


“Me glorío de no haber engañado jamás a ningún hombre y de haber procedido constantemente por el sendero de la razón y de la justicia, a pesar de haber conocido la ingratitud”.


“Mis ideas no se apartan de la razón y justicia que concibo, ni jamás se han dirigido a formar partidos, ni seguirlos”.


“Mis intenciones no son otras que el evitar la efusión de sangre entre hermanos”.


“Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella”.


“Nada hay más despreciable para el hombre de bien, para el verdadero patriota que goza de la confianza de sus conciudadanos que las riquezas. Estas son el escollo a la virtud, y adjudicadas en premio no sólo son capaces de excitar la avaricia de los demás, sino que parecen dirigidas a lisonjear una pasión abominable en el agraciado”.


“Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombre que todos sus trabajos y afanes los han contraído a sí mismos, y ni un solo instante han concedido a los demás; pero la de los hombres públicos, sea cual fuere, debe presentarse, o para que sirva de ejemplo que se imite, o de una lección que retraiga de incidir en sus defectos”.


“Nadie es más acreedor al título de ciudadano que el que sacrifica sus comodidades y expone su vida en defensa de la Patria”.


“Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos”.


“Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos de ella, a los medios de satisfacer esta inclinación, a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia”.


“No busco el concepto de nadie, sino el de mi propia conciencia, que al fin es con la que vivo en todos los instantes y no quiero que me remuerda”.


“No busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la patria”.


“No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo”.


“No hallo medio entre salvar a la patria o morir con honor”.


“No me olvido de lo útil que sería el establecimiento de escuelas de hilazas de lana, para, igualmente desterrar la ociosidad y remediar la indigencia de la juventud de ambos sexos...”


“Nuestros patriotas están revestidos de pasiones, y en particular, la de la venganza; es preciso contenerla y pedir a Dios que' la destierre, porque de no, esto es de nunca acabar y jamás veremos la tranquilidad”.


“Parece que la injusticia tiene en nosotros más abrigo que la justicia. Pero yo me río, y sigo mi camino”.


“Pero, ¿cómo formar las buenas costumbres, y generalizarlas con uniformidad? ¡Qué pronto hallaríamos la contestación si la enseñanza de ambos sexos estuviera en el pie debido! Mas por desgracia el sexo que principalmente debe estar dedicado a sembrar las primeras semillas lo tenemos condenado al imperio de las bagatelas y de la ignorancia...”


“Propone la educación pública de la mujer: “...vivero de las buenas madres, buenas hijas de familia, buenas maestras...”


“Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para aquellos”.


“Que nos entristezcamos o nos alegremos, la mano que todo lo dirige, no por eso va a variar: esta es una verdad evangélica”.


¿Qué otra cosa son los individuos de un gobierno, que los agentes de negocios de la sociedad, para arreglarlos y dirigidos del modo que conforme al interés público?


“Quiero volar, pero mis alas son chicas para tanto peso”.


“Renuncio a mi sueldo de vocal de la Primera Junta de Gobierno por que mis principios así me lo exigen”.


“Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, pro piedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido”.


“Se deben poner escuelas gratuitas para las niñas, donde se les enseñará la doctrina cristiana, a leer, a escribir, coser, bordar, y principalmente inspirarles amor al trabajo, para separarlas de la ociosidad, tan perjudicial o más en las mujeres que en los hombres”.


“Se respetarán los usos, costumbres y aun preocupaciones de los pueblos; el que se burlare de ellos, con acciones, palabras y aun con gestos será pasado por las armas” (Bando de Belgrano en su entrada en el Alto Perú).


“Si es cierto, como lo aseguran todos los economistas, que la repartición de las riquezas hace la riqueza real y verdadera de un país, de un Estado entero, elevándolo al mayor grado de felicidad, mal podrá haberla en nuestras provincias, cuando existiendo el contrabando y con él el infernal monopolio, se reducirán las riquezas a unas cuantas manos que arrancan el jugo de la patria y la reducen a la miseria”.


“Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos”.


“Sirvo a la patria sin otro objeto que el de verla constituida, ése es el premio al que aspiro”.


“Todas las Naciones cultas se esmeran en que sus materias primeras no salgan de sus estados a manufacturarse, y todo su empeño es conseguir, no solo el darles nueva forma, sino aun atraer las del Extranjero para ejecutar lo mismo, y después vendérselas...”


“Trabajé siempre para mi patria poniendo voluntad, no incertidumbre; método, no desorden; disciplina, no caos; constancia, no improvisación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia”.


“Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado”.


“Yo no sé más que hablar la verdad y expresarme con franqueza: esto me lo he propuesto desde el principio de la revolución y he seguido y seguiré así”.



En la confección de este tema se han consultado diferentes obras belgranianas, tales como: Libro Copiador de Notas del Ejército Auxiliar del Perú. Buenos Aires, Coni, 1910, t. III; Correo de Comercio; Autobiografía; Memorias Consulares; Documentos para la historia del General Don Manuel Belgrano. Buenos Aires, Instituto Nacional Belgraniano, tomos I al IV; Instituto Nacional Belgraniano, Manuel Belgrano. Los ideales de la Patria. Buenos Aires, Manrique Zago Ediciones, 1995.


Documentos y datos completos sobre la vida y obra de Manuel Belgrano en:

http://www.manuelbelgrano.gov.ar/

INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO





Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació el 3 de junio de l770 , en la calle de Santo Domingo (actual avenida Belgrano 430 ) en la ciudad de Buenos Aires . Fueron sus padres Don Domingo Belgrano y Peri , natural de Liguria , Italia , y su madre María Josefa González Casero , porteña.Fue el cuarto de trece hijos , nacido en el seno de una honorable familia , siendo su padre un próspero comerciante .

Intelectual, abogado, político, militar y revolucionario argentino, creador de la Bandera Nacional Argentina y de las primeras instituciones educativas y culturales.
Realizó sus primeros estudios en el Real Colegio de San Carlos, trasladándose con su hermano Francisco a España en 1789. Estudió leyes en Salamanca, Valladolid y Madrid, recibiéndose de abogado en la cancillería de Valladolid en 1793. Espectador de la Revolución Francesa (1789), Manuel Belgrano se ve envuelto por las ideas que se desprendían de la gesta: libertad, igualdad, seguridad, propiedad.

En 1794 se crea el Consulado de Buenos Aires y es nombrado Secretario perpetuo, por lo que se traslada hacia su patria. Durante su gestión, Manuel Belgrano fundó la Escuela de Náutica y la Academia de Geometría y Dibujo, además de abogar por la creación de la Escuela de Comercio y la de Arquitectura y Perspectiva. Todas las escuelas fueron cerradas por orden de la Corona española en 1803, ya que prefería mantener a la población atrasada y dependiente de la metrópoli.

En 1801 colabora con Francisco Cabello y Mesa en el "Telégrafo Mercantil", primer periódico del Río de la Plata. En 1806 se producen las primeras invasiones inglesas, participando de la fallida defensa de la ciudad, pasando poco tiempo después a la Banda Oriental. Manuel Belgrano fue uno de los mentores del Regimiento de Patricios, formado para defenderse de la próxima invasión, siendo electo Cornelio Saavedra como su comandante. Manuel Belgrano fue nombrado jefe de estado mayor, pero tiempo después volvió a hacerse cargo del Consulado hasta su renuncia en 1810, siendo uno de los principales dirigentes de la insurrección que se transformó en la Revolución de Mayo.

Participó del cabildo abierto del 22 de mayo y el 25 fue elegido vocal de la Primera Junta de Gobierno. Aunque no era militar profesional, Manuel Belgrano fue nombrado general al mando del ejército libertador del Paraguay, siendo derrotado por tropas numéricamente muy superiores en la batalla de Paraguarí y en la batalla de Tacuarí. En 1812, Manuel Belgrano fue enviado a Rosario (Santa Fe), donde ideó una escarapela con los colores celeste y blanco como distintivo para los soldados y con esos mismos colores, creó la bandera que enarboló por primera vez el 27 de febrero a orillas del Río Paraná.

A comienzos de 1815 abandona completamente sus funciones militares y es enviado a Europa, junto a Bernardino Rivadavia y Manuel de Sarratea, en funciones diplomáticas. Regresa a la Argentina en 1816 y desarrolla una ardua actividad política a favor de la independencia. Aquejado por una grave enfermedad, muere en Buenos Aires el 20 de junio de 1820.

La creación de la bandera argentina


Manuel Belgrano enarbolando la Bandera.


Fue nombrado jefe del regimiento de Patricios en reemplazo de Saavedra, que había sido condenado a destierro. Pero el Regimiento se negó a aceptarlo como su jefe, y se amotinó, en el llamado Motín de las Trenzas, que fue sangrientamente reprimido. Para recomponer la disciplina, fue enviado a Rosario a vigilar el Río Paraná contra avances de los realistas de Montevideo.

Allí, en Rosario a las orillas del Paraná, el 27 de febrero de 1812 enarboló por primera vez la bandera argentina, creada por él con los colores de la escarapela, también obra suya. Lo hizo ante las baterías de artillería que denominó "Libertad" e "Independencia", donde hoy se ubica el Monumento Histórico Nacional a la Bandera. Inicialmente, la bandera era un distintivo para su división del ejército, pero luego la adoptó como un símbolo de independencia. Esta actitud le costó su primer enfrentamiento abierto con el gobierno centralista de Buenos Aires, personificado en la figura del ministro Bernardino Rivadavia, de posturas netamente europeizantes. El Triunvirato reaccionó alarmado: la situación militar podría obligar a declarar una vez más la soberanía del rey de España, de modo que Rivadavia le ordenó destruir la bandera. Sin embargo, Belgrano la guardó y decidió que la impondría después de alguna victoria que levantara los ánimos del ejército y del Triunvirato.

En cuanto a su elección de los colores de la bandera nacional argentina, tradicionalmente se ha dicho que se inspiró en los colores del cielo; esta versión es sin dudas válida aunque no excluyente de otras. Sin embargo, es muy probable que haya elegido los colores de la dinastía borbónica (el azul-celeste y el 'plata' o blanco) como una solución de compromiso: en sus momentos iniciales las Provincias Unidas del Río de la Plata, para evitar el estatus de rebelde declararon que rechazaban la ocupación realista, aunque mantenían aún fidelidad a los Borbones. Por otra parte, Belgrano parece haber sido devoto de la Virgen de Luján, y otras advocaciones de la Virgen (de Chaguaya, de Itatí, del Valle, de Cotoca, y de Caacupé), cuyas vestes tradicionalmente son o han sido albicelestes.

En el año 1938 por primera vez se celebró el Día de la Bandera en Argentina, eligiéndose el 20 de junio, día de la fecha de su fallecimiento.


http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Belgrano


Entrada sobre la Tarja de Potosí, entregada a Manuel Belgrano:






La rosa albiceleste fue el presente que hice para las chicas en este día especial para nosotros.
La bandera es el símbolo patrio que nos une y como un poncho nos cobija.


martes, 8 de junio de 2010

La Tarja de Potosí


Exhibida en el Museo Histórico Nacional. Se trata de una joya de oro y plata que le fuera obsequiada al general Manuel Belgrano en 1813. De gran porte, mide 1,70 mts. de ancho por 1,03 mts. de alto y con un costo estimativo de 7.000 pesos fuertes.

Así la describió Antonio Dellepiane, sociólogo y hombre de letras argentino(1864-1940) en su libro "Estudio de historia y arte argentino":

-Entre los valiosos objetos exhibidos en el Museo Histórico Nacional, uno de los que el público examina con más curiosidad es la "tarja".
El objeto en sí, una compleja obra de platería, al parecer abstrusa e incoherente; una reunión de piezas desemejantes, formadas por follajes, frutas, flores, animales y figuras humanas, que se yuxtaponen o sobreponen las unas a las otras, para constituir un todo, proporcionado y esbelto en sus líneas generales, sin duda alguna, pero fantasioso y desconcertante en su composición.

Sábese que es un obsequio hecho a Belgrano por las damas de Potosí, después de vencer en Tucumán y en Salta. Aunque no estuviera constituido por una masa ingente de metales nobles y de la mejor ley, y repujado y cincelado por artífices orfebreros, la tarja sería para nosotros objeto de subido valor documental.

En la parte central campea como idea-madre, una hermosa placa de oro en forma de escudo oval, circuída por una hoja de palma y otra de laurel, símbolos de homenaje a los héroes. Esta lámina cubre y protege, en apariencia, el espacio encerrado por una gran cinta, que trae a nuestro recuerdo el contorno inconfundible de la América del Sur, con el istmo de Panamá en el ángulo noroeste, y el grupo de las Malvinas al este, en la parte austral dirigida hacia el sudeste. Dos bajeles de oro hay a derecha e izquierda de la supuesta tierra americana, que surcan el espacio correspondiente a los océanos Atlántico y Pacífico, y un letrero que dice: "La América del Sur", escrito en la cartela llevada en el pico por un ave de oro que, saliendo de la parte superior de la tarja, asciende volando a las alturas.




A este cuerpo central se superponen dos nuevos miembros, situados, el uno, arriba del descripto y, el otro rodeándole a uno y otro lado y por debajo. El miembro superior consta de dos piezas cuneiformes. El cono de la derecha representa el famoso cerro de Potosí, que se muestra perforado en numerosos puntos por pozos de minas, cuyas bocas circulares se perciben facilmente, y surcado por caminos que a ella conducen y por donde se ven subir o bajar llamas cargadas, emblema de actividad comercial y de riqueza minera.

En el flanco del cerro, a la izquierda, descansa por uno de sus extremos la segunda pieza del miembro que consideramos. Es la villa de Potosí, figurada por medio de castillos y edificios, donde ondean banderas y se levantan árboles diversos. Sobre esta pieza se yergue una figura humana, con traje talar, que representa a la sociedad o a las damas de Potosí, que rinden el homenaje. Esta figura sostiene una cadenita de oro, que une este miembro superior con el lateral e inferior, simbolizando la unión política y espiritual, entonces existente, entre la ciudad arribeña y las provincias "de abajo", bañadas por el Plata, donde se arrulló la infancia del héroe glorificado en el monumento.

El tercer cuerpo, periférico al anterior, está compuesto de un miembro superior y otro inferior. El superior consiste en dos palmas que se unen hacia arriba por sus dos extremidades. Cada una de estas palmas va acompañada de dos, a manera de cintas, formadas por pequeños discos colocados en hilera, uno al lado del otro. Sobre ambas cintas se alzan varias figuras masculinas sosteniendo sendas cartelas que dicen: Viva la patria. La primera palabra se halla abreviada. Las dos anchas cintas de plata acanalada que bajan de derecha e izquierda, formando escalones o meandros en su curso para unirse por debajo en una figura elipsoidal, representan las dos grandes vertientes que, descendiendo de las entrañas del continente americano, confluyen para formar el Río de la Plata. En el escudo oval de oro, situado inmediatamente debajo del elipsoide figurativo del Río de la Plata, hay una inscripción que dice:

"Hoy la América del Sur
te ofrece con toda el alma
en esta guirnalda y palma
los tributos de su amor"

El cuerpo inferior de este tercer miembro consiste en una guirnalda que se desarrolla en curvas graciosas, y que cuelga a uno y otro lado, por sus extremos, de la faja en forma de V ya considerada.
Estos cuerpos céntricos que se acaban de describir, explican el monumento de sus ideas cardinales.
La aparente complicación y enmarañamiento de la obra, desaparecen una vez que se la conoce y se la entiende.
La tarja fué un obsequio verdaderamente regio, digno a la verdad de un emperador, y por lo tanto de Belgrano, que lo era, sin duda, en el mundo moral.

Antonio Dellepiane

Fragmento de su trabajo La Tarja de Potosí, leído por su autor el 24 de mayo de 1917, para inaugurar las conferencias públicas instituídas por el Museo Histórico Nacional, y publicado en su libro "Estudio de historia y arte argentino".


La Joya, que le fuera obsequiada el 4 de julio de 1813, fue enviada por el general Manuel Belgrano en diciembre de 1813 al Gobierno de Buenos Aires, y fue exhibida al pueblo desde los balcones del Cabildo por cierto tiempo.

Los orfebres de la Villa de Potosí,(entonces Alto Perú, actualmente República de Bolivia), realizaron esta joya de arte de la platería virreinal a pedido de las damas de Potosí. Expertos y reconocidos maestros medallistas y cinceladores de joyas, que lograron plasmar admirablemente las hazañas del general Belgrano en la gesta de la independencia americana.






miércoles, 3 de junio de 2009

Juan Bialet Massé

Médico y abogado catalán
(1846-1907)



Hay nombres que conocemos más por haber sido impuestos a una calle, una plaza, una escuela o una institución, que por la persona y las obras que ésta realizara
El informe que les dejo, muestra en algo la personalidad de Juan Bialet Massé

UN INFORME ESTREMECEDOR

Por encargo de Joaquín V. González, entonces ministro del Interior, el médico y abogado catalán Juan Bialet Massé presentó en 1904 un informe dramático acerca de la precaria situación de la clase trabajadora en la sociedad argentina.

Inquieto y sagaz observador, Bialet Massé recorrió el país sin dejarse deslumbrar por la engañosa apariencia que suele recubrir algunas injusticias. Aunque no retaceó elogios para los paisajes provinciales ni dejó de puntualizar que Tucumán era
"una sociedad que trasciende inteligencia, alta cultura y distinción",
afirmó que quien
" busca lo que hay en el fondo encuentra que si por fuera ríe, por dentro lleva dolores que corroen, cánceres que devoran, miserias y vicios, e injusticia, mucha injusticia. ¡Y tanta, tanta!

A su entender,
"nació el ingenio tucumano, con todos los vicios de la servidumbre colonial, exagerándolos y sin faltar uno solo".
Una conciencia lúcida acerca de la importancia de su tarea lo llevó a visitar ingenios, fábricas de muebles, panaderías, barrios pobres, y a interrogar a patrones y obreros para extraer luego conclusiones propias.
"En Tucumán se extrema la explotación del pobre, el martirio de la mujer y la primera fuerza del niño.

La lavandera y la planchadora viven mal, pero viven; la costurera agoniza; los niños se acaban en flor, después de una niñez mísera, y el obrero del ingenio, el peón, se deja llevar por la proveeduría el 40 por ciento de sus escasos jornales. (...) Es un pueblo hambriento, vicioso por necesidad, como consecuencia de la explotación que sufre, pero llamado a ser un pueblo fuerte y brillante."

Ese idioma que no atenuaba con eufemismos las filosas aristas de una realidad angustiosa, le acarreó diversas críticas, pero Bialet Massé se anticipó a las protestas estampando en su informe un pensamiento que lo pintaba de cuerpo entero:

"Es preciso poner las llagas al descubierto si se quiere curarlos ( los males
El falso pudor, como el falso patriotismo, como la falsa virtud, creen que es mejor tapar la lepra con un trapo lujoso y de aparato".


Frase aplicable en muchos ordenes en la actualidad.

De "Hombres y Hechos en la Historia Argentina"





"...morir como se nació y vivió, subir y siquiera vislumbrar el paisaje de la cumbre, es hermoso morir y si es locura, es locura hermosa del destino..."



Así expresaba Juan Bialet Massé en su autobiografía, poco antes de fallecer el 22 de Abril de 1907 en Buenos Aires, donde había acudido tratando de mitigar las dolencias del cáncer de garganta que lo aquejó hasta el final.

Juan Bialet Massé (*Mataró, Cataluña, España, 19 de diciembre de 1846 –† Buenos Aires (Argentina), 22 de abril de 1907, fue un médico, abogado, empresario constructor que residió desde 1873 en Argentina, donde publicaría varias obras sobre medicina, entre otras cosas; además, junto a su socio Félix Funes, construiría un dique en la provincia de Córdoba, que seguiría en servicio hasta 1944.

Juan Bialet Massé
nacido en la ciudad de Mataró, Cataluña, el 19 de diciembre de 1846. No se sabe casi nada sobre su actividad en su tierra natal, algunas teorías sin confirmar sugieren que podría haber formado parte de atentados anarquistas, lo que lo obligó a exiliarse, para no volver en el resto de su vida a su país. (*1 Acotación del Biografo de Juan Bialet Masse, historiador Norberto HUBER - http://www.huber.com.ar

Llegó a la República Argentina en 1873, allí habría presentado su título de Medicina de la Universidad Central de Madrid al Dr. Bonifacio Lastra. Un año después, un 9 de julio, se casó con Zulema Laprida, nieta del político sanjuanino Francisco Narciso de Laprida.

En 1876 ocurrió un incidente que le hizo ganar el reconocimiento de la gente de la época, cuando tuvo que atender de urgencias al futuro presidente Roque Sáenz Peña, a pesar de estar en plena carretera y carecer totalmente de instrumentos adecuados, el catalán logró operar al abogado exitosamente.

Tuvo una gran carrera académica: fue vicerector y docente del Colegio Nacional de la provincia de Mendoza (Septiembre de 1873 a Enero 1875),
docente del Colegio Nacional de la provincia de La Rioja (1876),
profesor en la Cátedra de Medicina Legal en la Universidad Nacional de Córdoba (1879),
autor del programa de estudios y Profesor designado de “Legislación Industrial y Agrícola” en la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (1906) y habría estado a punto de ser Rector de la Universidad Nacional de La Plata, cargo que no habria podido recibir, por negarse a renunciar a su ciudadanía española.
En 1885 ganó el primer premio de la Academia Nacional de Medicina y el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba.

Además estudió leyes en la facultad de derecho de Córdoba, donde se recibió como abogado, y a los 60 años de edad se graduó como agrónomo. Entre sus libros, varios se dedicaron a la educación secundaria, y algunos de ellos fueron usados como manuales para diversos colegios.

Su carrera empresarial en cambio fue corta. En 1884, compró varias propiedades en el Valle de la Punilla donde creó la fábrica de Cales y Cementos “La Primera Argentina”. Luego, junto a su socio Carlos Casaffousth, inició la construcción del Dique San Roque y el Riego de los Altos de Córdoba, la cual finalizó en 1889.

Pero debido a las altas deudas, pidió un concurso de acreedores para “La Primera Argentina” en 1892. Ese mismo año, en una maniobra política, Juan Bialet Massé y Carlos Casaffousth fueron apresados por la construcción del dique, el cual supuestamente estaba fallado. Trece meses después fueron liberados cuando el juez Antenor de La Vega los declaró inocentes. Recién en 1898 el médico y abogado catalán finalizará la querella contra el ingeniero contratado, por Ejercicio Ilegal de la Profesión y Uso Ilegal del Título de Ingeniero.

Cómo político fue designado Concejal de la Ciudad de Córdoba en 1883, asumiendo como Presidente a fines de 1883, correspondiéndole el importante acto de aprobar la compra de Sistema de Aguas Corrientes y Gas de la Ciudad. Además representó a los estibadores de Rosario en el Congreso de la Unión Obrera Argentina.
En 1904, el Presidente Julio Argentino Roca, lo eligió para crear un comisionado para relevar la condición laboral y población obrera en Argentina. Elevó el Informe "El Estado de las Clases Obreras Argentinas". Publicó "Descanso Semanal" y "Responsabilidad Civil en el Derecho Civil Argentino", a partir de donde fue considerado "Precursor del Derecho Laboral" por sus comentarios sobre la responsabilidad empresarial.

En 1907, el 22 de abril, falleció en la ciudad de Buenos Aires.

Según Alcibíades Lappas, Bialet Massé pertenecía a la Masonería, iniciado en la Logia Jacobo Molay Nº 162 de la Ciudad de Córdoba, y a la Logia Unión Nº 17, en 1902 (A. Lappas, La Masonería Argentina a través de sus hombres, Bs. As., 1966, pp. 126-127).

En 2007, su biografo Norberto E. Huber publicó el libro Juan Bialet Massé, Precursor de la Regulación de las condiciones de Trabajo, en 2 tomos, Editorial Alción, Cordoba, Argentina. (http://www.juanbialetmasse.com.ar/)


Obras

“Lecciones de Anatomía, Fisiología, e Higiene Humana”, 1875.
“Lecciones de Anatomía…”, segundo tomo, 1876
“Lecciones de Medicina Legal Aplicada a la Legislación Argentina”, 1885, texto que le valdría el primer Premio de la Academia Nacional de Medicina.
“Cuatro verdades sobre Enseñanza Secundaria”, 1900.
“Ordenanza reglamentaria del Servicio Obrero y Doméstico” y “Deberes y Derechos de los Trabajadores”, 1903
“El estado de las Clases Obreras Argentinas”, 1904, informe para la comisión organizada por el presidente Julio Argentino Roca.
“Descanso Semanal”, “Responsabilidad civil en el Derecho Civil Argentino” (a partir de donde es considerado “Precursor del Derecho Laboral”), “El Socialismo Argentino”,”El Espíritu de la Ley Nacional de Trabajo” y “Administración de Irrigación y Comentarios de las leyes Agrarias”, 1904.
“El Dique San Roque”, “Colonias Nacionales Algodoneras” y “Primer Censo General de Población, Edificación y Recursos de la Ciudad de Córdoba”, 1906.
En 1907 escribió su autobiografía.

Película

En el 2006, el cineasta argentino, Sergio Iglesias estrenó el documental “Bialet Massé, un siglo después”.

En Mayo de 2007, El historiador Norberto E. Huber presento en París, Francia, el estado de la investigación histórica sobre los orígenes hispánicos en su documental "El Enigma Bialet Masse" (http://www.lasudestadaparis.com/2007/index.htm).

En el 2008, El realizador cordobés Hugo Curleto presento su documental "Elisa y el Muro" sobre aspectos de la vida y obra de Juan Bialet Masse.

http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bialet_Mass%C3%A9

Bialet Masse, el intelectual que nunca renegó de su nacionalidad Española, murió dejando a la posteridad una prolífica obra. Su obra perdura y fue base, y lo es todavía actualmente, de pensamientos y legislaciones. Y sentimientos. Inmediatamente a su deceso, el obituario de "La Prensa" recalcó:

"...uno de los espíritus más selectos con que contaba la intectualidad nacional, desde medio siglo a esta parte...".

http://www.bialetmasse.com/






Los últimos párrafos de su autobiografía moral y ética, lo definen poeticamente:



"..muchos, hasta los míos, me dijeron loco, y alguno hasta lo creyó de buena fe y con gran certeza. Oh!! loco, quien me diera volver a concluir otra locura tal!!. El hilo de la vida es tal delgado a los sesenta. Pero morir como se nació y vivió, subir y siquiera vislumbrar el paisaje de la cumbre, es hermoso morir y si es locura, es locura hermosa del destino, es hija de la herida de la infancia, locura de amor conscientemente padecida...".



Más datos sobre la vida y obra de Bialet Massé en:


http://www.bialetmasse.com/




domingo, 24 de mayo de 2009

AGOTE y la transfusión de sangre



Luis Agote


(Buenos Aires, 22 de septiembre de 1868 – 12 de noviembre de 1954),
Médico e investigador argentino.

Según antiguas referencias, quien primero logró transfundir sangre con buen éxito de un ser vivo a otro, fue el cirujano inglés Lower, que cumplió la experiencia en 1665 utilizando perros.
Fue ése el punto de partida de una serie de intentos similares que depararon no pocos desenlaces mortales, por lo que la transfusión sanguínea entre seres humanos permaneció largo tiempo en el umbral de lo inalcanzable.

Tal situación comenzó a cambiar hacia 1900, cuando el norteamericano Landsteiner descubrió los grupos sanguíneos y el francés Alexis Carrel preconizó la transfusión directa.

De todos modos subsistían diversos problemas derivados de una dificultad aparentemente insuperable: la coagulación. La única forma de transfusión era la directa, que se practicaba conectando el torrente circulatorio del dador al del receptor mediante conductos de goma y otros implementos; ello imponía efectuar una serie de malabarismos quirúrgicos y salvar un sinnúmero de inconvenientes, entre ellos el de no poder controlar con exactitud la cantidad de sangre transfundida.

Por lo demás, el método suponía en aquel entonces algunos riesgos bastante serios para el dador, que corría el peligro de sufrir embolias, contraer enfermedades infecciosas o debilitarse demasiado.
La solución, buscada por los médicos de todo el mundo, consistía en impedir la coagulación.

En procura de esa solución investigó el doctor Luis Agote, médico argentino, nacido en 1869 y diplomado en 1893, al egresar de la Universidad de Buenos Aires.
El inquieto espíritu que lo animaba lo llevó a ejercer la docencia y a militar políticamente, pero su nombre pasó a la historia asociado al notable resultado de su labor investigadora.

Comenzó a estudiar el modo de mantener la sangre licuada, secundado por el laboratorista Lucio Imaz; entre los caminos que se abrían a la investigación estaba la posibilidad de añadir a la sangre algún elemento que impidiera su coagulación sin alterar sus componentes ni acarrear consecuencias nocivas para quien la recibiera.

Al cabo de una paciente pesquisa, Agote y su ayudante descubrieron que el citrato de sodio cumplía las condiciones requeridas y resultaba totalmente inocuo para el organismo, aun administrado en dosis elevadas.

La demostración definitiva de su efectividad se llevó a cabo el 14 de noviembre de 1914, cuando hubo que salvar la vida de una parturienta que se hallaba en difícil trance a causa de una intensa hemorragia.


El dador fue José Machia, portero del hospital Rawson, quien donó 300 centímetros cúbicos de su sangre que fueron transfundidos a la paciente ante la expectación de varios médicos que asistían a la experiencia.
El concienzudo accionar de Ernesto Merlo, encargado de efectuar la transfusión, fue seguido atentamente por el doctor Agote, así como por el decano de la Facultad de Medicina, el rector de la Universidad, el director de la Asistencia Pública, el intendente municipal y otros académicos, profesores y médicos.

Tres días más tarde la enferma, totalmente restablecida, abandonaba el Instituto Modelo de Clínica Médica del Hospital Rawson, donde se realizó la operación, y la novedad era telegrafiada a todos los rincones del mundo y a las naciones beligerantes de la primera guerra mundial.


De "Hombres y Hechos en la Historia Argentina"





LUIS AGOTE

Primera transfusión de sangre citratada: Hospital Rawson, 9/11/1914.


Luis Agote
(Buenos Aires, 22 de septiembre de 1868 – 12 de noviembre de 1954)
Médico e investigador argentino.

Biografía

Hizo sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Central (actual ColegioNacional) de su ciudad natal. Ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1887, donde se graduó de médico en 1893 con una tesis sobre hepatitis supurada. En 1894 asumió como Secretario del Departamento Nacional de Higiene y en 1895 se hizo cargo de la dirección del lazareto de la isla Martín García.

En 1899 fue designado Médico de Sala del Hospital Rawson (ciudad de Buenos Aires), donde más tarde fue Jefe de Sala. En 1905 fue nombrado Profesor Suplente de la Facultad de Medicina y en 1915 Profesor Titular de Clínica Médica de la Universidad de Buenos Aires, cátedra esta última que tuvo a su cargo hasta su renuncia en 1929. En 1914 fundó el Instituto Modelo de Clínica Médica del Hospital Rawson, donde llevó a cabo un vasto programa de investigación, enseñanza
profesional y asistencia a enfermos. Allí fue donde desarrolló y puso en práctica el método de conservación de sangre para transfusiones por adición de citrato de sodio.


La vocación de servicio de Agote no se agotó en la medicina. Actuó desde joven en la vida política argentina. Fue electo Diputado y Senador en la provincia de Buenos Aires y dos veces Diputado Nacional (1910 y 1916).
Desde esta última banca fue autor de leyes como la creación de la Universidad Nacional del Litoral, la anexión del Colegio Nacional de Buenos Aires a la Universidad de Buenos Aires y la creación del Patronato Nacional de Menores Abandonados y Delincuentes.

Escribió sobre temas médicos y sanitarios, literarios e históricos, siendo algunas de sus obras Nuevo método sencillo para realizar transfusiones de sangre (1914);
Estudio de la higiene pública en la República Argentina, memoria del Departamento Nacional de Higiene; La úlcera gástrica y duodenal en la República Argentina (1916); La litiasis biliar (1916); Ilusión y realidad (poema); Augusto y Cleopatra; Nerón, los suyos y su época. Una psicopatología del emperador romano (1912); Mis recuerdos.
Gran parte de su obra médica fue publicada en los Anales del Instituto Modelo de Clínica Médica.

A lo largo de su vida recibió múltiples distinciones, entre otras:
Profesor Honorario del Colegio Nacional y de la Universidad de Buenos Aires;
Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina;
Presidente Honorario de la Academia Nacional de Bellas Artes, de la Asociación Tutelar de Menores y del 8º Congreso Nacional de Medicina.
La República de Chile lo distinguió, en 1916, con la Orden al Mérito.

Agote falleció en la ciudad de Turdera (calle Pieri 311) el 12 de noviembre de 1954.
Para honrar su contribución a la Medicina se bautizó con su nombre a una calle, una Escuela Nacional de Comercio, el Instituto Modelo de Clínica Médica, el Instituto Nacional de Protección de Menores, el Centro de Hemoterapia del Hospital de Clínicas —todos de la ciudad de Buenos Aires— así como a escuelas primarias, centros de hemoterapia y bancos de sangre de todo el país. Sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta.


La transfusión de la sangre

Desde tiempos remotos se creyó que la sangre era factor de salud y fuerza, y en algunas culturas se daba a beber sangre humana para vigorizar o reanimar enfermos.
Hay evidencias de que en la Roma Imperial se usaba la sangre de los gladiadores heridos en la arena para la curación de la epilepsia. La idea de la transfusión de sangre ya existía en 1056, cuando Jerónimo Cardano de Basilea, en su obra De Rerum Varietate, sugirió reemplazar la de los delincuentes.


Primeras transfusiones registradas

La primera transfusión de sangre registrada fue la hecha entre perros por el médico inglés Lower alrededor de 1666.
En 1667 el científico francés Juan Bautista Denys hizo una transfusión a un ser humano usando sangre de carnero.
En el siglo XIX se hicieron experiencias de transfusión directa de sangre entre personas, a veces con consecuencias fatales por la ignorancia de las incompatibilidades sanguíneas. La delicada tarea se llevaba a cabo conectando la arteria del dador con la vena del receptor a través de una complicada intervención quirúrgica.
Se necesitaba un lugar con asepsia extrema, no se podía medir con precisión la cantidad de sangre transferida, el dador necesitaba mucho tiempo para recuperarse y se exponía a riesgos
como infecciones, embolias y trombosis.

En el año 1900 el investigador austríaco Karl Landsteiner identificó algunas de las sustancias sanguíneas responsables de la aglutinación de los glóbulos rojos, logrando por primera vez identificar grupos sanguíneos y algunas de sus incompatibilidades.

Las transfusiones directas todavía se practicaban a comienzos del siglo XX porque era imposible conservar la sangre extraída inalterada para su posterior uso. Al cabo de pocos minutos (de seis a doce) comenzaba su coagulación, manifestada inicialmente en un aumento gradual de viscosidad que terminaba con su casi completa solidificación.
La coagulación es una defensa del organismo para taponar las heridas y minimizar las hemorragias. Hoy se sabe que un coágulo está casi totalmente formado por eritrocitos sujetos por una red de filamentos de fibrina. La fibrina no existe normalmente en la sangre, se crea a partir de la proteína plasmática fibrinógeno por la acción de la enzima trombina. La trombina, a su vez, no está naturalmente presente en la sangre, se genera a partir de una sustancia precursora, la protrombina, en un proceso en que intervienen las plaquetas, algunas sales de calcio y sustancias producidas por los tejidos lesionados. Como los coágulos no se generan si falta cualquiera de estos elementos, la adición de citrato de sodio (que elimina de la sangre los iones de calcio) evita su formación.


La investigación de Agote

Luis Agote, preocupado por el problema de las hemorragias en pacientes hemofílicos, encaró el problema de la conservación prolongada de la sangre con la colaboración del laboratorista Lucio Imaz.
Sus primeros intentos, como el uso de recipientes especiales y el mantenimiento de la sangre a temperatura constante, no dieron resultado. Buscó entonces alguna sustancia que, agregada a la sangre, evitara la coagulación. Luego de muchas pruebas de laboratorio in vitro y con animales, Agote, aunque sin conocer el origen bioquímico del comportamiento, encontró que el citrato de sodio (sal derivada del ácido cítrico) evitaba la formación de coágulos. Esta sustancia, además, era tolerada y eliminada por el organismo sin causar problemas ulteriores.



La primera prueba con personas se hizo el 9 de noviembre de 1914, en un aula del Instituto Modelo de Clínica Médica, teniendo como testigos al Rector de la Universidad de Buenos Aires, Epifanio Uballes, el decano de la Facultad de Medicina, Luis Güemes, el Director General de la Asistencia Pública, Baldomero Somer, y el intendente municipal, Enrique Palacio, además de numerosos académicos, profesores y médicos.
Durante la misma un paciente que había sufrido grandes pérdidas de sangre recibió la transfusión de 300 cm3 de sangre previamente donados por un empleado de la institución y conservados por la adición de citrato de sodio. Tres días después el enfermo, totalmente restablecido, fue dado de alta.

Luis Agote, lejos de los centros científicos más importantes y avanzados, logró resolver el problema de las transfusiones que angustiaba a los miles de médicos reclutados por los ejércitos europeos durante la Primera Guerra Mundial. Fue un gran aporte a la medicina mundial, que contaría desde entonces con un método de transfusión de sangre simple, inocuo y fácil de ejecutar por un profesional idóneo.
El periódico estadounidense New York Herald publicó una síntesis del método de Agote y percibió sus proyecciones futuras, afirmando que tendría muchas otras aplicaciones además del tratamiento de hemorragias agudas.


Otros investigadores

Ya finalizada la Primera Guerra Mundial, el belga Albert Hustin (Academia de Ciencias Biológicas y Naturales de Bruselas, Bélgica, el 27/3/1914) y el norteamericano Richard Lewisohn (Mount Sinai Hospital, Nueva York, EEUU, en 1915) se atribuyeron la prioridad del descubrimiento.

Se inició entonces un largo intercambio epistolar entre Agote y los científicos mencionados, y se acumularon entrevistas, artículos, comunicaciones y citas en distintas revistas médicas sobre la
discutida prioridad.
En todo este despliegue, sin acaloramientos, el tecnólogo argentino se limitó a señalar objetivamente fechas y procedimientos.

Probablemente se trató de investigaciones independientes que dieron su fruto en forma más o menos simultánea.

Lo que importa resaltar es la actitud solidaria de Agote, quien no trató de patentar su resultado, lo comunicó de inmediato a medios de prensa, representaciones diplomáticas de todos los países entonces en guerra y revistas médicas internacionales, haciendo posible salvar a incontables personas en grave riesgo de muerte.


http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Agote






Imágenes y datos tomados de Internet

martes, 31 de marzo de 2009

Dr. RAÚL RICARDO ALFONSÍN

DEMÓCRATA
PADRE DE LA
DEMOCRACIA
ARGENTINA




A las 20:30 hs. del día 31 de marzo de 2009, apenas hace unos minutos, falleció un Demócrata, quién fuera mi presidente, a quién yo seguí y apoyé, como Radical.

Se va un Gran Hombre y nos queda un gran ejemplo de qué es ser un demócrata, respetuoso de la Libertad, la Constitución y los Derechos Humanos (con mayúsculas).

Un hombre de LA PAZ.

Gracias al Dr. Raúl Ricardo Alfonsín

Que en Paz descanse.




49.° Presidente de la Nación Argentina
10 de diciembre de 1983 – 8 de julio de 1989
Vicepresidente Víctor Martínez
Precedido por Reynaldo Bignone
(de facto)
Sucedido por Carlos Saúl Menem



-Diputado de la Nación Argentina
por Buenos Aires
26 de mayo de 1973 – 24 de marzo de 1976

-Senador de la Nación Argentina
por Buenos Aires
10 de diciembre de 2001 – 10 de diciembre de 2005

BIOGRAFÍA

Nacimiento 12 de marzo de 1927 -
Chascomús, Buenos Aires, Argentina
Fallece en Buenos aires 31 de marzo de 2009

Partido UCRP
UCR
Cónyuge María Barrenechea de Alfonsín
Profesión Abogado

Raúl Ricardo Alfonsín Nació en Chascomús, 12 de marzo de 1927- abogado, político y activista de los derechos humanos argentino. Fue diputado nacional, senador y Presidente Constitucional de la Nación Argentina desde 1983 hasta 1989

Infancia y juventud

Hijo de un reconocido comerciante minorista radicado en Chascomús, una pequeña ciudad de entorno agrícola-ganadero a 120 kilómetros de Buenos Aires. Su abuelo era un inmigrante gallego republicano.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela Normal Regional de Chascomús y los estudios secundarios en el Liceo Militar General San Martín, de donde egresó con el grado de subteniente de reserva. Tuvo como compañeros de clase a Leopoldo Fortunato Galtieri y Jorge Rafael Videla.

Estudió Ciencias Jurídicas en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata recibiéndose de abogado en 1950.


Inicios

Alfonsín en 1971, organizando el Movimiento de Renovación y Cambio.En 1950 comenzó su actuación política en el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical, en Chascomús, donde participó de la fundación del diario "El Imparcial".

En 1954 fue elegido concejal en Chascomús, y al año siguiente fue encarcelado por la Revolución Libertadora. En 1958 fue electo diputado provincial en la Provincia de Buenos Aires y diputado nacional durante el gobierno radical de Arturo Illia entre 1963 y 1966, en el cual fue vicepresidente del Bloque de Diputados Nacionales de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). Finalmente, en 1965 fue elegido presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la UCRP.

El 17 de noviembre de 1966 durante la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía fue detenido por un breve tiempo, por haber reabierto el Comité de la Provincia.


Movimiento de Renovación y Cambio

A partir de la dictadura militar de tipo permanente que instaló Onganía, Alfonsín estrechó sus contactos con los sectores de centro-izquierda, como el socialismo dirigido por su amigo Guillermo Estévez Boero, y comenzó a desarrollar, desde la Provincia de Buenos Aires, un pensamiento socialdemócrata dentro del radicalismo que tendría un considerable impacto en la juventud. En aquel primer núcleo alfonsinista se encontraban Bernardo Grinspun, Roque Carranza, Germán López, Raúl Borrás, entre otros.

Con la política prohibida y una situación internacional conflictiva, la juventud progresista argentina se vio frente a la opción concreta de sumarse a la lucha armada. Alfonsín rechazó expresamente la lucha armada como camino de progreso social, que adoptaron por entonces algunos grupos católicos, nacionalistas, peronistas y de izquierda, para ofrecer a un amplio sector de la juventud un canal pacífico de militancia de centro-izquierda.

El alfonsinismo apoyó la consigna “Elecciones libres y sin proscripciones”, como alternativa a “Ni golpe ni elección: revolución”. La actividad política vedada obligó a Alfonsín a expresar su oposición a la dictadura y difundir sus argumentos a través de su actividad periodística: fue columnista de la revista Inédito de Mario Monteverde y escribió artículos en otros semanarios bajo el seudónimo de Alfonso Carrido Lura. Entre 1971 y 1972, los jóvenes radicales de la Junta Coordinadora y Franja Morada, que habían mantenido una militancia activa contra la dictadura miliar, comienzan a acercarse a Raúl Alfonsín. Entre aquellos jóvenes radicales se encontraban Luis Cáceres, Sergio Karakachoff, Federico Storani, Leopoldo Moreau, Marcelo Stubrin, Adolfo Stubrin, Enrique Nosiglia, Facundo Suárez Lastra, Gabriel Martínez, Carlos Muiño, entre otros.

De este modo el alfonsinismo comenzó a definirse como línea interna progresista frente al balbinismo-unionismo que expresaban una actitud conservadora dentro de la Unión Cívica Radical.

En septiembre de 1972, en Rosario, se creó el Movimiento Renovador Nacional, reclamando un programa de carácter nacional, popular, democrático y liberador, y proclamando a Raúl Alfonsín como precandidato presidencial en las internas de la UCR. En las elecciones internas se impuso el balbinismo-unionismo, en tanto que el alfonsinismo obtuvo la minoría, por haber alcanzado más del 25%.


Raul Alfonsín, en el año 1974.En 1973, la Unión Cívica Radical perdió las elecciones ante Juan Domingo Perón; Raúl Alfonsín resultó electo, una vez más, diputado nacional. Poco después, en mayo, Alfonsín amplió la extensión del sector que conducía para crear el Movimiento de Renovación y Cambio, con una posición sumamente crítica a la estrategia de unidad nacional del balbinismo, en contra de todo acuerdo con el peronismo, y un programa de izquierda socialdemócrata que proponía la reforma agraria, una nueva reforma universitaria, la democratización del sindicalismo y el establecimiento de una democracia social.


Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y dictadura . El 18 de diciembre de 1975, tres meses antes del golpe militar que dio inicio a la dictadura conocida como Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), Alfonsín fue una de las personalidades que fundaron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Esta asociación fue la primera creada en Argentina para hacer frente a las violaciones sistemáticas de los Derecho Humanos que en aquella época comenzaron con la actividad de la denominada AAA. Su primera reunión se llevó a cabo durante el mes de diciembre de 1975 en la Casa de Ejercicios Espirituales que dependía de la Iglesia de la Santa Cruz y fue convocada por Rosa Pantaleón (fallecida el 7 de marzo de 1997) y asistieron: el obispo de Neuquén don Jaime de Nevares, el rabino Marshall Meyer, el obispo Carlos Gatinoni, la doctora Alicia Moreau de Justo, Raúl Alfonsín, Oscar Alende, Susana Pérez Gallart, Adolfo Pérez Esquivel y Alfredo Bravo.

La APDH desempeñó un importante papel de defensa de los derechos humanos durante la dictadura militar, luego apoyó el trabajo de la CONADEP y finalmente luchó contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Proceso de Reorganización Nacional, parte de cuya responsabilidad fue del propio Alfonsín, cuando fue presidente.

Durante la dictadura militar, Alfonsín puso gratuitamente su servicio de abogado para defender opositores y presentar hábeas corpus por los detenidos-desaparecidos, actividad que por sí misma solía significar la muerte.

Realizó varios viajes a América Latina, los Estados Unidos, Asia, la Unión Soviética y Europa, donde frecuentó a los dirigentes de la Internacional Socialista (IS), denunciando la masiva violación de derechos humanos que se estaba produciendo en Argentina.

En 1976 fundó y dirigió la revista Propuesta y Control, única revista política opositora en aquellos primeros años del gobierno militar.


Guerra de Malvinas

En 1982, ante la Guerra de las Malvinas, Alfonsín, asesorado por un grupo de intelectuales como Jorge Roulet, Dante Caputo y Jorge Sábato, fue uno de los pocos políticos argentinos que se opuso a la acción militar en las islas Malvinas y sostuvo que su finalidad era lograr el fortalecimiento de la dictadura.
Exigió al gobierno militar que proveyera información verídica sobre la marcha del conflicto.

Este mismo grupo influyó en la decisión de Alfonsín en promover la caída de la Junta de Comandantes encabezada por Galtieri, proponiendo que asumiera un gobierno civil de unidad nacional conducido por el ex presidente Arturo Illia con el fin de proceder a la democratización.


Elecciones presidenciales de 1983

Alfonsín ganó popularidad a partir de la derrota militar en la Guerra de las Malvinas.Desde fines de 1982, una vez abierto el proceso de transición a la democracia, bajo la presidencia del general Bignone, Alfonsín se convirtió, primero en presidente Universal de la Unión Cívica Radical al imponerse el Movimiento de Renovación y Cambio en las elecciones internas partidarias. Poco después fue nominado candidato a presidente de la Nación, cuando el otro precandidato radical, Fernando de la Rúa, declinó su candidatura ante el amplio apoyo que estaba recibiendo Alfonsín en todo el país. Como candidato a vicepresidente fue nominado Víctor H. Martínez.

Los dos principales candidatos presidenciales eran el Ítalo Lúder por el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) y el radical Raúl Alfonsín, por la Unión Cívica Radical (UCR).
Existía entonces un generalizado sentimiento de que el peronismo sería un claro ganador, incluso entre los propios dirigentes radicales.

La campaña electoral de Alfonsín se caracterizó por renovar los canales de la comunicación política en Argentina. Ocho meses antes de la elección, Alfonsín contrató al publicista David Ratto para dirigir su campaña. Por entonces los partidos políticos argentinos solían restar importancia a la publicidad como método para lograr adhesión electoral y solía ser realizada por los propios dirigentes políticos. El equipo publicitario decidió personalizar la campaña, centrándola en la imagen del candidato y destacando sus cualidades naturales. Varios lemas tuvieron impacto masivo, como la frase “Ahora Alfonsín”, o la imagen de un escudo con los colores de la bandera argentina y las iniciales "RA", correspondientes tanto a Raúl Alfonsín como a República Argentina. También fue importante el “saludo de Alfonsín”, con la forma de un “abrazo a la distancia”, que surgió del gesto que el propio Alfonsín tuvo en un acto en el Luna Park el 7 de diciembre de 1982.

Un momento clave de la campaña electoral fue la denuncia de un pacto entre la cúpula de las fuerzas armadas y la dirigencia sindical para no juzgar los crímenes cometidos por estos, lo que tuvo repercusión en el mundo.

La pericia de los dirigentes de la campaña de la UCR quedará de manifiesto con la denuncia del denominado "Pacto militar-sindical", un supuesto acuerdo entre representantes de los sindicatos (léase el centro neurálgico del partido peronista en ese momento) y los militares en vías de abandonar la casa de gobierno. A través de la denuncia de ese arreglo político —que de acuerdo a las encuestas fue considerado por el grueso de los electores como algo real y negativo para el destino del país— Alfonsín logró identificar a su principal oponente con el pasado inmediato, con el conflictivo periodo 1974-1976, y con la dictadura. Esa jugada política fue efectuada —según un análisis realizado por Oscar Landi— en un momento en que los expertos coincidían en que la tasa de los intencionados de voto por la UCR se había estabilizado en tanto crecía la del peronismo


La campaña electoral de Alfonsín buscó sobre todo transmitir una imagen de paz, evitando cuidadosamente todo conflicto, gestos de violencia en los actos, discursos agresivos, etc. Para acentuar la importancia de su mensaje democrático eligió para cerrar sus discursos en los actos el Preámbulo de la Constitución Nacional.

Las elecciones se realizaron el 30 de octubre de 1983 y Alfonsín triunfó obteniendo el 51,7% de los votos frente al 40,1% del peronismo.





Presidencia de la Nación (1983-1989)

Raúl Alfonsín.El 10 de diciembre de 1983 Raúl Alfonsín asumió la presidencia de la Nación. Su gobierno enfrentó dos grandes grupos de problemas: la consolidación de la democracia y la difusión de la misma hacia todos los ámbitos de la sociedad y la relación con las Fuerzas Armadas; y la obra general de gobierno condicionada por la inflación y la crisis de la deuda.


Derechos humanos y sublevaciones militares
El gobierno de Alfonsín debió enfrentar el problema de la transición a la democracia en un país con una larga tradición de gobiernos militares que había llegado al terrorismo de estado y la guerra.


El 15 de diciembre de 1983 Alfonsín sancionó los decretos 157/83 y 158/83. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros;
por el segundo se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas.
El mismo día creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), integrada por personalidades independientes como Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, entre otros, con la misión de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.

También el 15 de diciembre Alfonsín envió al Congreso un proyecto de ley declarando nula la llamada ley de auto-amnistía Nº 22.924 dictada por el gobierno militar. Una semana después el proyecto fue sancionado como Ley Nº 23.040, la primera ley de la nueva etapa democrática.

El 20 de septiembre de 1984 la CONADEP produjo su famoso informe titulado Nunca Más y concurre a entregarlo al presidente Alfonsín acompañada de una multitud de 70.000 personas. El 4 de octubre de 1984 la Cámara Federal (tribunal civil) toma la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas para hacerse cargo directamente del juicio. Los fiscales fueron Julio César Strassera y Luis Gabriel Moreno Ocampo. El juicio se realizó entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985. Se trataron 281 casos. El 9 de diciembre se dictó la sentencia condenando a Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a 8 años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a 4 años de prisión. Por las características que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituyó un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.


Alfonsín enfrentó varias sublevaciones de militares conocidos como carapintadas
El gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente amenazado por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar anterior.
Para intentar mantener bajo control el descontento en las Fuerzas Armadas, en 1986 Alfonsín debió intervenir personalmente para que el Congreso sancionara la Ley de Punto Final imponiendo un plazo de 60 días para procesar a acusados de delitos de lesa humanidad cometidos durante el gobierno militar.

La Ley de Punto Final no fue suficiente y en la Semana Santa de 1987 se produjo una gran rebelión militar compuesta mayoritariamente por jóvenes oficiales que se denominaron “carapintadas” dirigidos por el teniente coronel Aldo Rico. Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las órdenes del presidente Alfonsín y reprimir la insurrección. Millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar y la CGT declaró la huelga general en defensa del gobierno constitucional.
Durante varios días el país estuvo a borde de la guerra civil. Alfonsín, anunció al público reunido en la Plaza de Mayo, desde la Casa de Gobierno, el envío de tropas leales para exigir a los rebeldes que depusieran su actitud. Poco después habría de darse cuenta que esas tropas, en los hechos, no existían. Ni una sola de las unidades convocadas en la Capital Federal, y zonas adyacentes, respondió a esa orden. Sólo el General Ernesto Alais se mostró dispuesto a actuar, desde su guarnición en la provincia de Corrientes, y así avanzó con sus tropas hacia Campo de Mayo. A pesar de ello, al llegar esas fuerzas a Zárate, en la provincia de Buenos Aires, los oficiales de rango intermedio detuvieron su marcha e hicieron conocer su decisión de no avanzar contra sus compañeros.
El propio Alfonsín ha revelado luego que, fuera de quicio, quiso marchar encabezando a la multitud a Campo de Mayo, donde se encontraban los militares insurrectos, pero que finalmente no lo hizo para evitar la guerra civil.


En vez de ello, Alfonsín concurrió personalmente a Campo de Mayo a reducir a los insurrectos. Horas después anunció, que los amotinados habían depuesto su actitud, en lo que aparentemente había sido una victoria sin concesiones del gobierno democrático. Poco después se haría evidente que este pretendido triunfo no había sido tal. Fue el sábado 30 de abril cuando Alfonsín así lo comunicó en un discurso a la población congregada en Plaza de Mayo donde utilizó una frase que se hizo histórica (con sentido negativo): “La casa está en orden, felices Pascuas”. Alfonsín, sin poder militar para detener el golpe de Estado, negoció con los líderes militares "carapintadas" la garantía de que no habría nuevos juicios contra militares por violación de derechos humanos. Esas medidas se concretaron en la ley de Obediencia Debida y el reemplazo del general Héctor Ríos Ereñú por el general José Dante Caridi, al mando del Ejército argentino. Este último, desde su cargo, comenzaría a defender públicamente la dictadura y la guerra sucia. Desde entonces Alfonsín debió enfrentar otras dos insurrecciones militares durante 1988 (18 de enero y 1 de diciembre) y un permanente estado de insubordinación de las Fuerzas Armadas.

Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida fueron objetos de fuertes cuestionamientos por parte de las organizaciones de derechos humanos, el movimiento estudiantil, y las fuerzas políticas progresistas, incluidos sectores internos del radicalismo como la Juventud Radical y su brazo universitario Franja Morada. Con posterioridad, ambas leyes y los indultos a los jefes militares y guerrilleros ya condenados, concedidos por el presidente Carlos Menem en 1989, fueron conocidas como las leyes de impunidad, y serían derogadas por el Congreso Nacional en 2003. El propio Alfonsín apoyó la nulidad de las leyes, aunque aclaró que le correspondía a la Corte Suprema hacerlo, y no al Congreso.

Quienes justifican las decisiones que tomó para detener los juicios contra las personas acusadas de cometer delitos contra la humanidad, sostienen que en aquel momento las Fuerzas Armadas no obedecían las órdenes del presidente y que no existía poder para reprimir las insurrecciones militares, lo que hubiera llevado a un sangriento golpe de Estado y eventualmente a una más sangrienta guerra civil.

Alfonsín se ha referido con posterioridad abiertamente sobre esta cuestión diciendo:

"Las medidas que nosotros tomamos, que lo hicimos con un criterio de racionalidad, no se compadecían con lo emocional del pueblo en ese momento. De modo que fue algo que se vio como una enorme frustración, en general, por todos los argentinos. Acompañado por todas las organizaciones de derechos humanos y sobre todo por los partidos políticos opositores. De modo tal que cuando Menem, posteriormente, realiza el indulto se creyó que era mucho menos grave que lo que yo había hecho. Que por otra parte no era sino cumplir con lo que había señalado durante la campaña: la responsabilidad principal es de los que mandan, la segunda de los que se han excedido en el cumplimiento de las órdenes y la tercera, los que en ese marco de terror que había, creyeron en la legitimidad de la orden impartida. Entonces, sobre esos yo no quería que recayera la pena. "

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que la Semana Santa de 1987 constituyó un punto de inflexión para la popularidad de Alfonsín, que se reflejaría en la derrota de la Unión Cívica Radical en las elecciones para gobernadores y parlamentarias de ese año. Pero también es cierto que Alfonsín logró entregar su mandato a otro presidente civil, de otro partido político, hecho que no sucedía desde 1916, y que desde su asunción en 1983, Argentina inició el más extenso período democrático de su historia.


Gobierno
El gobierno de Alfonsín tenía detrás de sí una fuerza nueva: la civilidad que había votado su propuesta de construir un Estado de Derecho, al cual los poderes corporativos (FF.AA., Iglesia y Sindicatos) deberían someterse y consolidar un sistema político que resolviera los conflictos de una manera pacífica, ordenada, transparente y equitativa. La civilidad vivió la euforia y la ilusión de que la democracia por si sola resolvería los problemas económicos y sociales imponiéndose pacíficamente a los poderosos intereses establecidos que se le oponían. El gobierno en su diagnóstico de la crisis consideró que los problemas económicos eran menos significativos que los políticos: lo fundamental era eliminar el autoritarismo y encontrar los modos auténticos de representación de la voluntad ciudadana: se propendió a la libertad de expresión, a la libertad de opinión, se buscó una sociedad de participación, el pluralismo y el rechazo de los dogmatismos. Se realizó un programa de alfabetización masiva, el congreso pedagógico, la eliminación de la censura en las actividades artísticas. Hubo profundas transformaciones en la universidad y en el sistema científico. Volvieron los intelectuales del exilio ocupando los medios de comunicación y se los empleó como asesores o funcionarios técnicos. En el campo de las relaciones individuales se promovió la ley de divorcio vincular y la patria potestad compartida. (Referencia bibliográfica: Luis Alberto Romero, Breve Historia Contemporánea de la Argentina, Ed: Fondo de Cultura Económica)


Ministros
Ministerio Titulares

Economía Bernardo Grinspun
Juan Vital Sourrouille
Juan Carlos Pugliese
Jesús Rodríguez
Interior Antonio Trócolli
Enrique Nosiglia
Juan Carlos Pugliese
Relaciones Exteriores Dante Caputo
Susana Ruiz Cerutti
Defensa Raúl Borrás
Roque Carranza
Germán López
José H. Jaunarena
Educación y Justicia Carlos Alconada Aramburú
Jorge Sábato
José Gabriel Dumón
Trabajo Antonio Mucci
Juan Manuel Casella
Hugo Barrionuevo
Carlos Alderete
Ideller Tonelli
Salud y Acción Social Aldo Neri
Conrado Storani
R. Barrios Arrechea
Enrique Beveraggi
Obras y Servicios Públicos Roque Carranza
Roberto Tomasini
Pedro Trucco
Rodolfo Terragno
Roberto Pedro Echarte


Política económica
La situación económica y social en la que Alfonsín asumió el gobierno era realmente negativa, interna y externamente. Externamente, en 1982 estallaba la crisis de la deuda externa latinoamericana, ante la moratoria de México y la negativa de los acreedores a refinanciar préstamos, así como la exigencia de que la deuda se cancelara con los activos de los Estados deudores.
Internamente, la deuda externa argentina había pasado de 7.875 millones de dólares al finalizar 1975, a 45.087 millones de dólares al finalizar 1983.[16] Por otro lado el retraso salarial y la pobreza, que había aumentado del 5% en 1975 al 37% en 1982 (datos para el Gran Buenos Aires),[17] anticipaban grandes presiones sociales una vez reconquistada la democracia. Para América Latina, la década de los años ochenta fue conocida como la década perdida.

En una primera etapa Alfonsín recurrió al esquema económico que el radicalismo había utilizado con considerable éxito durante la presidencia de Illia 20 años antes. Su primer ministro de Economía, Bernardo Grinspun, y gran parte de sus colaboradores habían sido parte de aquel equipo. En ese primer momento Alfonsín y la mayor parte de la Unión Cívica Radical básicamente consideraban que la vigencia de las instituciones democráticas garantizaba que la economía diera respuesta a las necesidades de la población. De esa primera etapa proviene una frase recordada que repitió durante toda la campaña electoral: “Con la democracia se come, se educa y se cura”.

A poco andar fue evidente que el nacionalismo económico clásico del radicalismo, que estaba llevando adelante Grinspun, tenía serios problemas. Al finalizar 1984 el salario real había aumentado un 35%, pero la inflación alcanzó 625% anual.

En febrero de 1985 Alfonsín reemplazó a Grinspun por Juan Vital Sourrouille con el fin de implementar una política económica que atacara frontalmente la inflación. El 14 de junio Alfonsín y Sourrouille anunciaron por televisión la puesta en marcha del Plan Austral, por el que se creaba una nueva moneda, el Austral, se congelaban todos los precios de la economía, y se establecía un mecanismo de "desagio" para desindexar los contratos. El Plan Austral fue un plan no monetarista, que se basaba en la idea de que, en una economía de alta inflación durante varias décadas, como la argentina, el único modo de lograr la estabilidad era frenando lo que llamaban “inflación inercial”, es decir la anticipación de la inflación por parte de los agentes económicos. Sólo después podrían atacarse las causas estructurales.

El Plan Austral funcionó bien al principio. En octubre la tasa de inflación mensual fue del 2%, una tasa inusualmente baja para la economía argentina del último medio siglo. La estabilidad económica jugó un importante papel en el amplio triunfo electoral del radicalismo en las elecciones parlamentarias de noviembre de 1985.


Evolución de la pobreza durante el gobierno de AlfonsínPero en 1986 la inflación volvió a mostrar una tendencia ascendente y los precios relativos de cada sector comenzaron a verse afectados, situación que se vio agravada por la gran caída de los precios de los productos argentinos de exportación (40% en el período). El gobierno anunció entonces una flexibilización de las estrictas normas de congelación de precios establecidas un año atrás que no dio gran resultado.

Para 1987 comenzaba a hacerse evidente que era necesaria una reforma económica estructural que resolviera la brecha entre recursos con que contaba el Estado y las funciones que desarrollaba. El desfinanciamiento crónico del Estado ya no podía ser resuelto ni recurriendo a los fondos de pensiones, ni por el endeudamiento interior y exterior, ni por la emisión monetaria.

En julio de 1987 los ministros de Economía, Sourrouille y de Obras y Servicios Públicos, Terragno anunciaron conjuntamente un paquete de medidas para la reforma del sector público. En esa oportunidad decía Sourruille:

Las múltiples funciones del Estado, funciones que fueron surgiendo en el último medio siglo, no por un capricho ideológico, sino al calor de un consenso social más o menos espontáneo, hoy ya no pueden ser abarcadas con la debida eficiencia ni solventadas sin afectar la estabilidad... para avanzar hacia este crecimiento diferente es preciso actuar sobre una pieza clave en el engranaje de la vida nacional: el Estado. El Gobierno Nacional ha iniciado ya un proceso de reformas en el Estado, que hoy nos proponemos profundizar. La crisis del viejo modelo no se resuelve en la falsa antinomia de más o menos Estado, sino en la construcción de un Estado de nuevo tipo
Gerchunoff


El gobierno de Alfonsín no pudo avanzar mucho en este plan de reforma del Estado, en parte por la oposición del peronismo en el Congreso, y en parte porque los partidos políticos populares de entonces, incluida la Unión Cívica Radical, se encontraban sumamente comprometidos con las ideas estatistas y nacionalistas que habían dominado la mayor parte del siglo XX. Finalmente estas reformas serán realizadas drásticamente durante el gobierno de Carlos Menem, utilizando según sus propias palabras, un método de “cirugía mayor sin anestesia”.

Entre las transformaciones económicas estructurales diseñadas por el gobierno de Alfonsín, merece destacarse la iniciación de un proceso de integración económica con Brasil, Uruguay y Paraguay que dio origen al Mercosur. Esta iniciativa ha sido considerada como “el legado más perdurable de toda la política económica del gobierno de Alfonsín”.

En abril de 1988, Argentina entró en moratoria del pago de su deuda externa. En agosto la inflación alcanzaba el 27,6% mensual. En octubre entonces, el gobierno de Alfonsín puso en práctica un plan de salvataje, el Plan Primavera, cuyo objetivo primordial era llegar a las elecciones con la economía bajo un mínimo de control. Básicamente consistía en un acuerdo de moderación del aumento de precios con la Unión Industrial Argentina y la Cámara de Comercio y un nuevo régimen cambiario, en el que el Estado intermediaba en la compra y venta de divisas.

El Plan Primavera duró poco. Los operadores cambiarios lo rechazaron, no generó confianza y adicionalmente a comienzos de 1989, el Banco Mundial suspendió su ayuda a la Argentina. A finales de enero se inició una corrida masiva hacia el dólar. La inflación, que en febrero de 1989 era del 9,6% mensual, alcanzó 78,4% en mayo, mes de las elecciones presidenciales, adelantadas intencionalmente por Alfonsín (algo que consideraría luego un grave error).La hiperinflación de 1989, llevó la pobreza de 25% a comienzos de 1989, al record histórico de 47,3% en octubre del mismo año.

En las elecciones presidenciales del 14 de mayo, el candidato de la Unión Cívica Radical, Eduardo Angeloz, fue derrotado por Carlos Menem. Pero aún faltaban 7 meses para la fecha de entrega del mando que debían transcurrir en medio de la hiperinflación. Ante el riesgo de disolución del Estado y la eventualidad de un nuevo golpe militar, Alfonsín renunció el 9 de julio de 1989 para anticipar la entrega del mando a Carlos Menem ya que por esos días una escalda de saqueos se dieron en todos los comercios y supermercados del país por parte de la población marginal. Fueron unos días de mucha tensión, violencia y robos descontrolados.


Política internacional
Alfonsín sostuvo una activa política internacional implementada por su ministro de Relaciones Exteriores, Dante Caputo, el único que se mantuvo durante casi todo su mandato. Las prioridades fueron: fortalecer el sistema democrático en Argentina, evitar que la Guerra Fría regenerara la concepción de la seguridad nacional, impulsar el proceso de democratización regional, resolver las cuestiones limítrofes, generar mayor capacidad negociadora regional frente a las grandes potencias y promover la integración subregional.


Integración con Brasil: fundación del Mercosur



Iguazú, 30 de noviembre de 2005, 20 años del Mercosur: Lula, Sarney, Kirchner, Alfonsín.La preocupación del gobierno de Alfonsín por promover mecanismos multilaterales y de integración supranacional, lo llevó también a promover la integración comercial entre Argentina y Brasil, uno de los casos de enfrentamiento internacional más persistentes del mundo.

Desde fines de 1982 y la elección de Franco Montoro como gobernador de San Pablo, Alfonsín percibía el renacimiento de un proceso democrático en Brasil. Para su asunción, Alfonsín invitó a Montoro, Ulisses Guimaraes, Helio Jaguaribe, Fernando Henrique Cardoso, y Fernando Gasparián. A mediados de la década, Alfonsín ordena a su canciller, Dante Caputo, de iniciar el proceso de integración subregional. Así, a principios de 1985 Alfonsín propuso al presidente electo del Brasil, Tancredo Neves, iniciar un proceso de integración económica entre Argentina y Brasil “para fortalecer la democracia, afrontar la deuda externa y posibilitar la modernización productiva” que fue recibida con agrado por el mandatario brasileño. Poco después Tancredo Neves falleció, pero su sucesor José Sarney adoptó con entusiasmo el proyecto de integración, y autorizó al embajador Francisco Thompson Flores una importante compra de trigo argentino en condiciones desventajosas, por razones puramente políticas. A partir de allí el proyecto de integración se desarrolló vertiginosamente:
el 28 de julio de 1985, en una decisión sin antecedentes para su política exterior, Brasil aceptó la propuesta argentina y se incorporó al Grupo de Apoyo a Contadora, junto a Perú y Uruguay;
El 30 de noviembre de 1985 Alfonsín y Sarney suscribieron la Declaración de Foz de Iguazú, piedra basal del Mercosur. En 2004, Argentina y Brasil resolvieron conjuntamente que el 30 de noviembre se celebrara el Día de la Amistad Argentino-Brasileña.
El 29 de julio de 1986 se firmó el Acta para la Integración Argentino-Brasileña. Mediante este instrumento se estableció el programa de Integración y Cooperación entre Argentina y Brasil (PICAB) fundado en los principios de gradualidad, flexibilidad, simetría, equilibrio, tratamiento preferencial frente a terceros mercados, armonización progresiva de políticas y participación del sector empresario. El núcleo del PICAB fueron los protocolos sectoriales en sectores claves.
El 6 de abril de 1988 se firmó el Acta de Alvorada, mediante el cual Uruguay se sumó al proceso de integración regional.
El 29 de noviembre de 1988 se celebró el Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo entre Argentina y Brasil. El Tratado fijó un plazo de 10 años para la remoción gradual de las asimetrías.
Complementariamente, durante el gobierno de Alfonsín, Argentina y Brasil dieron forma a varios protocolos de integración, para sectores específicos, implementados por su secretario de Industria y Comercio Exterior, Roberto Lavagna, posterior ministro de Economía de los presidentes Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

El proceso se completaría el 26 de marzo de 1991, ya durante las presidencias de Fernando Collor de Mello y Carlos Menem, con la firma del Tratado de Asunción en el que se constituye el Mercosur.

Algunos analistas consideran que el proceso de integración de Argentina con Brasil, Uruguay y Paraguay, que puso en marcha Alfonsín es uno de los puntos más altos y trascendentes de su obra de gobierno.


Tratado de Paz y Amistad con Chile
Para Alfonsín garantizar la paz con Chile fue una cuestión prioritaria desde el momento de asumir:

"Ni bien comenzó el gobierno radical, el 10 de diciembre de 1983, di precisas instrucciones para que se avanzara en la búsqueda de una solución para el diferendo austral.

Raúl Alfonsín"

En 1978 la Reina de Inglaterra dió a conocer el Laudo Arbitral de 1977, que le había sido entregado para su conocimiento y publicación por una Corte Arbitral de cinco jueces nombrados en 1971 de común acuerdo entre los presidentes Allende y Lanusse. La sentencia, (ver texto depositado en las Naciones Unidas Beagle Channel Arbitration between the Republic of Argentina and the Republic of Chile, Report and decision of the Court of Arbitration), determinó que las islas en disputa pertenecian a Chile. El gobierno militar argentino declaró la nulidad del laudo y posteriormente dió partida a la Operación Soberanía para ocupar las islas. A partir de entonces el Vaticano se mantuvo como mediador intentando llevar a las partes a un acuerdo que no contradijera el laudo de la Corona Británica.

En 1984 la mediación estaba prácticamente agotada y Chile aún se encontraba gobernado por una dictadura militar. La persistencia del conflicto era un factor de fortalecimiento del militarismo en ambos países, y por lo tanto una amenaza inmediata a la democracia argentina.

En 1983 el Papa presentó una segunda propuesta de solución (la primera había sido rechazada por Argentina). Alfonsín estimó necesario entonces cerrar el conflicto aceptando la propuesta del Vaticano. Como primera medida, Alfonsín firmó en el Vaticano el 23 de enero de 1984 una Declaración Conjunta de Paz y Amistad en la que los dos países se comprometían a alcanzar una solución “justa y honorable” para el conflicto, “siempre y exclusivamente por medios pacíficos”.

Pero el gobierno alfonsinista evaluó que el momento más crítico iba a presentarse cuando la propuesta vaticana fuera conocida, y los sectores nacionalistas comenzaran a cuestionarla subrrayando las pérdidas de soberanía frente a su reclamo máximo.

Ello llevó a Alfonsín a tratar de crear un fuerte consenso interno que le permitiera aprobar la propuesta del Vaticano y al mismo tiempo evitar el fortalecimiento de los militares golpistas en ambos países. Existía el peligro cierto de que la mayoría peronista en el Senado, presionada por la exigencia de defender la soberanía, rechazara la propuesta del papa Juan Pablo II.

Alfonsín entonces, primero incluyó en el Acta de Coincidencias entre los partidos políticos que se firmó el 7 de junio de 1984, un punto estableciendo que debía aceptarse la propuesta que hiciera el Vaticano. El Acta fue firmada por 16 partidos políticos, incluido el peronismo, siendo rechazada por 4.

Pero fundamentalmente Alfonsín buscó generar un sólido consenso interno mediante una consulta popular no vinculante, pero que presionara a los senadores. Si bien los principales líderes del peronismo (Lúder, Cafiero, Carlos Menem, Lorenzo Miguel, Isabel Perón) estaban a favor de aceptar la propuesta papal, la oposición a la misma había crecido y sumaba a varios senadores peronistas como José Humberto Martiarena, Oraldo Britos, Francisco Villada, Vicente Leónidas Saadi, Olijuela del Valle Rivas, Libardo Sánchez; radicales como Ramón Vázquez; nacionalistas como Marcelo Sánchez Sorondo, Alfredo Rizzo Romano, Alberto Asseff; socialistas como Alicia Moreau de Justo y Jorge Abelardo Ramos, entre otros.

En esas condiciones se produjo el famoso debate televisivo entre Dante Caputo y Vicente Saadi que tuvo un impacto decisivo para el triunfo del "SI" a la propuesta papal. El 25 de noviembre de 1984 se realizó el plesbicito y triunfó el "SI" con un apoyo del 81,32%.
Cuatro días después, el 29 de noviembre de 1984 se firmó el Tratado de Paz y Amistad con Chile.

El propio Alfonsín realizó años después esta conclusión sobre las consecuencias de aquel Tratado:

"Debemos mirar con orgullo y esperanza lo mucho que han progresado las relaciones entre la Argentina y Chile a lo largo de los últimos 21 años, alcanzando niveles insospechados de confianza mutua y cooperación. Desde aquellos difíciles primeros años, el camino transcurrido ha sido muy grande y la relación con Santiago constituye ahora uno de los pilares centrales e indispensables de la política exterior de nuestro país. Además, Chile participa como país asociado al Mercosur y en forma plena en la Comunidad Sudamericana, proyectos de integración que buscan unirnos en un destino común. La inmensa cordillera se ha transformado en un nudo de unión, desde donde podemos mirar ilusionados al horizonte, que nos anuncia un futuro mejor.

Raúl Alfonsín "

El Grupo de Cartagena y el intento de formar un club de deudores
Cartagena (Colombia).El gobierno de Alfonsín intentó crear mecanismos multilaterales, para tratar la cuestión de la deuda externa, que permitieran a los países latinoamericanos actuar conjuntamente. La heterogeneidad de los países latinoamericanos, y principalmente la decisión final de México y Brasil de negociar bilateralmente, limitó considerablemente las posibilidades que abría una acción conjunta. Sin embargo, los intentos de formar un “club de deudores” impulsados por el gobierno de Alfonsín, anticiparían los procesos de integración subregional y regional que se producirían en la década de 1990, y coaliciones multilaterales Sur-Sur, como el Mercosur, la Comunidad Sudamericana de Naciones y sobre todo el Grupo de los 20.

El llamado Grupo de Cartagena comenzó a tomar forma en enero de 1984, en la Conferencia Económica Latinoamericana (CELA) realizada en la ciudad de Quito, a iniciativa del presidente de Ecuador Osvaldo Hurtado. En esa ocasión el ministro de Relaciones Exteriores de Alfonsín expuso la propuesta argentina:

La democracia argentina no acepta la trampa en la que el sistema financiero internacional y las minorías a él asociadas la han colocado al generar esta agobiante deuda externa. Los estados nacionales han sido usados para apañar a estos grupos especuladores. El destino del continente está en salir fuera de esta trampa. (...) La crisis que sufrimos quizás tenga como contrapartida la creación de una oportunidad invalorable para convertir finalmente en realidad la integración de América Latina y del Caribe.

Dante Caputo, ministro de Relaciones Exteriores
Los días 21 y 22 de junio de 1984 los cancilleres y ministros de Economía de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela se reunieron en la ciudad colombiana de Cartagena para formar el Grupo de Cartagena en la que no prosperó la posición máxima impulsada por Argentina de crear un mecanismo práctico del más alto nivel para la actuación conjunta en las negociaciones de la deuda externa,pero que emitió un documento denominado Consenso de Cartagena que creó un mecanismo de consulta y seguimiento regional. En 1985, el Grupo de Cartagena consideró insuficiente el Plan Baker.


El Grupo Contadora y el Grupo de Apoyo a Contadora (Grupo de los Ocho) Con un espíritu similar al que inspiraba el Grupo de Cartagena, el gobierno de Alfonsín impulsó una acción multilateral conjunta de las democracias latinoamericanas para garantizar la paz y la democracia en la región.

Con ese objetivo el gobierno argentino impulsó el apoyo al Grupo Contadora, una iniciativa de acción conjunta para promover la paz en Centroamérica que habían establecido Colombia, México, Panamá y Venezuela en enero de 1983.

Con ese fin, el 29 de julio de 1985, en Lima, aprovechando el encuentro de presidentes para asistir a la asunción del presidente Alan García, Argentina, Brasil, Perú y Uruguay anunciaron juntos la creación del Grupo de Apoyo a Contadora (o Grupo de Lima). Ambos grupos de países juntos fueron conocidos como el Grupo de los Ocho, y desempeñó un papel muy importante en la pacificación de América Central. Particularmente importante fue su actuación cuando los países centroamericanos adhirieron a las propuestas del Grupo de los Ocho, el 14 de enero de 1986 mediante la Declaración de Guatemala.

Más adelante del Grupo de los Ocho amplió sus preocupaciones a otros problemas de interés regional, abordando la situación de las islas Malvinas (exhortando a la negociación entre Argentina y Gran Bretaña), la deuda externa y el proteccionismo de los países desarrollados.

A partir de 1990 el Grupo Contadora adoptó el nombre de Grupo de Río.


Cultura, educación y transformaciones sociales
Alfabetización y universidad
-El gobierno de Alfonsín instrumentó un Plan Nacional de Alfabetización (PNA) diseñado por la profesora Nélida Baigorria. Al asumir el gobierno los datos del censo de 1980 indicaban un analfabetismo de 6,1%. En el censo de 1991 el analfabetismo se había reducido a 3,7%, porcentaje similar al que registran España y Canadá.

En 1988, el PNA de Argentina recibió el premio otorgado por la Asociación Internacional de Lectura de la UNESCO.

En la Universidad, reorganizó las universidades nacionales bajo los principios de la Reforma Universitaria, básicamente garantizando la autonomía universitaria plena, el cogobierno entre docentes, estudiantes y graduados y la gratuidad de los estudios de grado.


Plan Alimentario Nacional

Alfonsín implementó el “Plan Alimentario Nacional” (PAN), que se hizo conocido por su Cajas PAN, como solución de emergencia para afrontar el hambre y la pobreza.

El plan PAN se implementaba mediante la distribución de cajas de alimentos a través de los municipios. Autores críticos delinean que no se trataba de un programa dirigido a reducir la pobreza estructural sino de una medida que seguía la tradición asistentialista del Estado argentino y de corto plazo.

Durante el gobierno de Alfonsín la pobreza mostró una tendencia ascendente. Mientras que en 1980 la pobreza (NBI) en el Gran Buenos Aires (GBA)estaba en 6% con 1,5% de personas indigentes, en el 1986 -tres anos después de asumir el gobierno de Alfonsín- el índice de pobreza en el Gran Buenos Aires ya alcanzaba al 11% (alrededor de 1.265.000 personas)y 2,6% de indigencia.

La crisis hiperinflacionaria y la destrucción de la moneda, llevó la pobreza al 47%, volviendo a su nivel previo en 1991.

El PAN inspiró posteriormente otros planes similares implementados en otros países latinoamericanos.


Patria potestad compartida
En Argentina, la patria potestad compartida había sido establecida en 1949, mediante la reforma constitucional realizada ese año. La derogación de dichas reformas por proclama militar en 1956, y la ratificación de dicha derogación por la Convención Constituyente de 1957, reestableció la desigualdad de la mujer frente al hombre por varias décadas más. En 1974 el Congreso volvió a establecer la patria potestad compartida, pero la presidenta María Estela Martínez de Perón vetó la ley. Básicamente los influyentes sectores conservadores en Argentina argumentaban que la unidad de la familia exige que uno de los cónyuges tenga "la última palabra", y que por razones culturales y tradicionales, resultaba razonable que esa facultad fuera atribuida por la ley al varón.

En 1985, durante el gobierno de Alfonsín se reestableció la patria potestad compartida, mediante la Ley 23.234, un derecho largamente reclamado por las mujeres.


Divorcio
En Argentina el primer proyecto de ley de divorcio vincular fue presentado en 1888 pero su tratamiento fue bloqueado sucesivamente por los sectores católicos y conservadores. En 1954, el presidente Juan Domingo Perón en su etapa de enfrentamiento con la Iglesia Católica impulsó un proyecto que fue transformado en ley. Como represalia el Papa excomulgó a varios legisladores peronistas. El golpe de estado conocido como Revolución Libertadora derogó la ley en 1955. En 1984 Argentina era uno de los pocos países en el mundo en el que no existía el derecho al divorcio vincular; en ese momento existían 3.000.000 de personas, un 10% de la población, separadas de hecho, inhabilitadas para volver a casarse legalmente.

Bajo el gobierno de Alfonsín fue presentado nuevamente un proyecto de ley de divorcio vincular, que fue sancionado como Ley 23.515 del 8 de junio de 1987 a pesar de una fuerte presión ejercida por la Iglesia Católica, incluso recurriendo a manifestaciones públicas, que no resultaron convocantes. La Iglesia presionó entonces al presidente Alfonsín para que vetara la ley, pero ello no sucedió.

La Comisión Episcopal Argentina discutió entonces la posibilidad excomulgar a los legisladores que votaran la ley, pero la idea no prevaleció. Sin embargo, el obispo de Lomas de Zamora, monseñor Desiderio Collino, excomulgó a los diputados de su diócesis.

La Iglesia Católica, que mantuvo siempre una tirante relación con el presidente Alfonsín, se mostró dividida frente a la ley de divorcio. El sector más conservador, encabezado por el obispo de Mercedes, Emilio Ogñenovich, organizó una procesión a Plaza de Mayo encabezada por la Virgen de Luján. Ante la escasa cantidad de asistentes, Ogñenovich acusó a los obispos ausentes de haber traicionado el compromiso.

Por otra parte, los sectores más abiertos de la Iglesia, mantuvieron una posición crítica sin ser intolerante, como el caso del obispo Josto Oscar Laguna que manifestó: "El divorcio es un mal, pero es un mal para los católicos, y no podemos imponer en una sociedad plural una ley que toca a los católicos. Son los católicos los que tienen que cumplirla y no el resto".[


Traslado de la capital
El 16 de abril de 1986, Raúl Alfonsín dio desde los balcones del ministerio de economía de la provincia de Río Negro un efusivo discurso donde invitaba a los argentinos a "avanzar hacia el sur, hacia el mar y hacia el frio" y donde anunciba el tralado de la Capital Federal al área patagónica integrada por las ciudaes de Carmen de Patagones (en la Provincia de Buenos Aires), Viedma y Guardia Mitre (ambas en la provincia de Río Negro). Se trataba de un ambicioso proyecto, el cual es conocido como Proyecto Patagonia, cuyo fin era descentralizar el poder político y económico del país, excesivamente concentrado en el Gran Buenos Aires, promoviendo también el poblamiento de la Patagonia.


Mapa del área federalizada por la ley 23.512 de 1987Para concretar el proyecto el Congreso de la Nación sancionó la Ley Nº 23.512 y se creó el Ente para la Construcción de la Nueva Capital - Empresa del Estado (ENTECAP), que debía diseñar y planificar la construcción de los edificios donde funcionarían los organismos administrativos del Gobierno y las diferentes obras de infrestructura necesarias para el asentamiento de poblacion y evitar el impacto demográfico negativo en los habitantes de las ciudades y pueblos ya existentes en el área federalizada.

El proyecto tuvo enorme rechazo de los sectores ligados a los intereses politicos y económicos de la ciudad de Buenos Aires y de los medios de comunicacion porteños, los cuales lo tildaban de "costoso", "faraonico" e "innesesario" e hicieron todo lo que estaba a su alcance para tirarlo abajo. También abrió un debate sobre la eventualidad de que la Ciudad de Buenos Aires retornara a la jurisdicción de la provincia de Buenos Aires, lo que se resolvió con el articilo 6º de la ley 23.512, el cual establecía la provincializacion de la ciudad una vez que las autoridades federales estuvieran radicadas en la nueva capital, éste fue el antecdente inmediato de la autonomía porteña actual. Cuando Carlos Saul Menem asumió la presidencia intenó continuar con el proyecto de traslado de la Capital, pero presionado por los detractores del mismo liderados por Alvaro Alsogaray y con quien se alío politicamente, decidió anularlo disolviendo el ENTECAP, liquidando sus bienes y propiedades. La ley de traslado aún esta vigente ya que nunca fue derogada por el Congreso.

Quienes apoyaron el proyecto le han criticado a Alfonsín su falta de decisión politica para llevarlo adelante y no haber ejecutado actos que hicieran irreversible el traslado, "mediante acciones de gobierno en Viedma, como firmas de decreto".
El propio Alfonsín se arrepiente de no haberlo hecho, cuando le respondió a un periodista: "No haberme ido, aunque sea con una carpa, a Viedma como Capital. Ese fue un error grosero". Tambien se critica a los funcionarios por él nombrados al frente del ENTECAP de dilatar los tiempos haciendo estudios y maquetas y de diseñar un proyecto demasiado costoso, el cual le daba argumento a los opositores del mismo. Este organismo además fue muy custionado por funcionar mas en Buenos Aires que en Viedma, donde debia tener su sede.


Política laboral
Uno de los pilares del discurso de Alfonsín que lo llevó a la victoria en 1983 fue la denuncia de un supuesto "pacto sindical-militar". La denuncia estaba orientada a identificar al peronismo con el autoritarismo y a subsumir al sindicalismo en el peronismo.

Siete días después de asumir el gobierno Alfonsín abrió la confrontación frontal con los sindicatos, enviando al Congreso, sin consulta ni diálogo alguno, un proyecto de reforma sindical conocido como "Ley Mucci", con el objetivo de incluir a las minorías en los organismos de dirección de los sindicatos. El proyecto fue aprobado por la Cámara de Diputados pero rechazado por la Cámara de Senadores, dominada por la oposición peronista que controlaba la CGT.

Pero el proyecto tuvo el efecto de unir rápidamente a todos los sectores sindicales, y establecer una lógica de confrontación entre el gobierno radical y los sindicatos, que se expresará en 13 huelgas generales organizadas por la CGT. Estas huelgas fueron calificadas como políticas, ya que al estar la CGT controlada por el peronismo, la huelga general era un instrumento que utilizaba el Partido Justicialista para entorpecer la acción del gobierno radical.

Por su parte el gobierno radical se opuso frontalmente a restablecer los mecanismos de negociación colectiva, con el fin de preservar en manos del Estado el poder de fijar los salarios.

En los seis años del gobierno radical se realizaron casi 4.000 huelgas sectoriales y de empresa (67% en el sector público) y 13 huelgas generales.

En 1987 Alfonsín cambia su táctica de confrontación con el movimiento obrero y ofrece el Ministerio de Trabajo a uno de los principales dirigentes sindicales del país, Carlos Alderete, secretario general de Luz y Fuerza. Como resultado de este acuerdo, el gobierno de Alfonsín elaboró una nueva Ley Sindical que fue aprobada en 1988 (Ley 23.551), con el apoyo unánime de todos los sindicatos y parlamentarios de todos los partidos políticos. En cambio fue cuestionada ante la OIT por la Unión Industria Argentina (UIA), la principal organización empresarial de Argentina. Esta queja sería continuada en los años 1990 por la CTA.


Otros actos de gobierno
Durante su gobierno el presidente Alfonsín abordó otras cuestiones de relativa importancia como:

la creación del Consejo para la Consolidación de la Democracia que llegó a elaborar un proyecto de reforma constitucional;
el Congreso Pedagógico de 1988;
viajes internacionales, entre ellos a los Estados Unidos, la Unión Soviética, China, España
estrechas relaciones con el nuevo gobierno democrático de Uruguay;
elección de Dante Caputo como presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989;
la circunstancia de haberse producido durante su gobierno el triunfo de la selección argentina en la Copa Mundial de Fútbol, encabezada por Diego Armando Maradona, quienes utilizaron el balcón de la Casa Rosada para festejar;
la toma del Regimiento Militar de La Tablada en 1989, por el grupo guerrillero ERP-Todos por la Patria, encabezado por Enrique Gorriarán Merlo;
las relaciones políticas con el justicialismo;
la participación en su gobierno de socialistas y conservadores;
la dinámica política implementada en materia de cooperativas;
apoyo al cine nacional que obtuvo en su período un premio Oscar con "La Historia Oficial"; el llamado a conformar un "tercer movimiento histórico";
la política nuclear y espacial.

Fin del mandato
Alfonsín debía terminar su mandato el 10 de diciembre de 1989. Sin embargo, por razones electorales vinculadas a la grave situación económica, decidió adelantar considerablemente la fecha de las elecciones estableciéndolas el 14 de mayo, casi siete meses antes de la entrega del mando. Alfonsín, en el futuro, calificaría como "un error tremendo" de su parte, haber adelantado las elecciones de esa manera.

Los dos candidatos con posibilidades de resultar elegidos eran el radical Eduardo Angeloz, por la Unión Cívica Radical, y el peronista Carlos Menem, por el Partido Justicialista.

Hasta enero de 1989 la posibilidad de que la Unión Cívica Radical volviera a ganar las elecciones tenía un serio fundamento en las encuestas electorales. Sin embargo, a partir de febrero, el proceso hiperinflacionario destruyó toda posibilidad de triunfo. El diario Ámbito Financiero de Buenos Aires, en aquel año, tituló "Golpe de Mercado" y analizó de este modo la fuerza real que había producido la derrota del radicalismo:

"Esta Argentina democrática no quiere más golpes de Estado militares pero ha adoptado una estrategia para defenderse de la demagogia de los políticos".
Las elecciones se realizaron en medio del proceso hiperinflacionario y en un clima de desorden y saqueos. El 14 de mayo Carlos Menem triunfó con el 47% de los votos, frente a 32% del candidato radical. En ese mismo mes la inflación alcanzó el 78% mensual y la pobreza comenzó a crecer de modo exponencial: en mayo era del 25% y en octubre del 47%. El 30 de mayo Alfonsín decretó el estado de sitio. La situación era insostenible y poco después Alfonsín anunció que entregaría el poder en forma anticipada, lo que se realiza el 8 de julio de 1989. De ese modo y en esas condiciones se cumplió la primera sucesión entre dos mandatarios constitucionales civiles de distintos partidos desde 1916.


Actividad posterior a la presidencia
Pacto de Olivos y Constitución de 1994
Santa Fe, sede de Convención Constituyente de 1994.Artículos principales: Pacto de Olivos y Constitución Argentina de 1994
Luego de la derrota electoral de 1989 Alfonsín permaneció como presidente de la Unión Cívica Radical. Por entonces, en el mundo estaban sucediendo transformaciones de fondo que poco a poco se irían denominando con la palabra "globalización". El gobierno de Menem fue ajustando sus políticas a la dinámica de la globalización, pero en los primeros años de la década de 1990 existía una gran confusión sobre la verdadera naturaleza del proceso.

En las elecciones parlamentarias de 1991 el desempeño electoral de la Unión Cívica Radical obteniendo el 29% fue aún peor que la de 1989. Ello llevó a Alfonsin a renunciar a la presidencia del Comité Nacional, aunque quedó al mando Mario Losada, hombre de confianza del ex presidente.

Alfonsín creó entonces la [FUALI] (Fundación Argentina para la Libertad de Información) desde donde comenzó a reorganizarse y publicar varios libros de defensa de su gestión.

El desempeño electoral del radicalismo en las elecciones parlamentarias del 3 de octubre de 1993, en donde el partido obtuvo el 30% del voto popular a nivel nacional, llevó a Alfonsín a comprender que era necesario un enfoque nuevo de todo el proceso y en especial del ya entonces denominado "menemismo", que se veía cada vez más fortalecido, con un apoyo social generalizado y decidido a reformar la Constitución para permitir su reelección en 1995, aún forzando las normas constitucionales vigentes.

Alfonsín sostuvo entonces que era necesario dialogar y llegar a un acuerdo con el presidente Carlos Menem. A pesar de la oposición de los principales líderes radicales (Angeloz, de la Rúa, Storani e incluso Losada), Alfonsín volvió a ser elegido presidente del Comité Nacional de la UCR en 1993. Inmediatamente después se reúnió en secreto con Menem en la casa de su ex canciller, Dante Caputo, quien se encontraba en Haití, cercana a la residencia presidencial, y terminó llegando a un acuerdo conocido como el Pacto de Olivos.

El Pacto de Olivos fue un acuerdo para reformar la Constitución Nacional pero estableciendo pautas básicas sobre las condiciones de la reelección de Menem y los contenidos de la reforma constitucional. Allí se acordó no realizar un plebiscito, y aceptar la reelección por una sola vez de Menem, pero acortando el primer mandato, al mismo tiempo que se acortaron los mandatos de los senadores, se incorporó un tercer senador por la minoría, se estableció la figura del Jefe de Gabinete y el Consejo de la Magistratura para atenuar el presidencialismo, a la vez que se sometían los decretos-leyes a reglas precisas, se incluían varios derechos de tercera y cuarta generación y se daba prioridad a los tratados internacionales sobre la leyes.

Pocos días después, al asumir como presidente Alfonsín presentó el Pacto al Comité Nacional de la UCR. Si bien generó una importante discusión y la dura oposición de algunos dirigentes importantes, como Fernando de la Rúa, el Comité Nacional aprobó el Pacto de Olivos por un 75% de sus miembros.

La Convención Constituyente sesionó en la Ciudad de Santa Fe entre mayo y agosto de 1994 y produjo la importante Reforma Constitucional de 1994 en la que resultaron modificados 43 artículos. El propio Alfonsín fue convencional constituyente allí.

El Pacto de Olivos tuvo un impacto muy negativo sobre la UCR que en las elecciones de convencionales constituyentes obtuvo el menor porcentaje de su historia hasta entonces (19,9%), y en las elecciones presidenciales de 1995 cayó aún más al 17,1%, constituyendo por primera vez en la historia la tercera fuerza (segunda fue el FREPASO). El desastre electoral le costó a Alfonsín la presidencia de la UCR aunque permaneció en el Comité Nacional como Secretario de Relaciones Internacionales. En esta función, gestionó en 1996 la incorporación de la Unión Cívica Radical a la Internacional Socialista.

Es miembro del Club de Madrid


La Alianza La caída electoral de la UCR y la evidencia de que Menem buscaba un tercer mandato, incluso forzando la letra de la nueva Constitución llevó a Alfonsín a acercarse al FREPASO. El 3 de agosto de 1997, se concretó La Alianza entre el FREPASO y la UCR. Para dirigirla se constituyó una mesa de cinco miembros, El Grupo de los Cinco (Raúl Alfonsín, Chacho Álvarez, Fernando de la Rúa, Graciela Fernández Meijide y Rodolfo Terragno). La Alianza obtuvo un notable triunfo en las elecciones parlamentarias de 1997, alcanzando el 45% de los votos en todo el país y ganando incluso en la Provincia de Buenos Aires, cuya lista de diputados nacionales encabezó Graciela Fernández Meijide, figura ascendente en la política nacional desde el FREPASO.

Alfonsín asumió entonces la dirección del Instituto Programático de La Alianza (IPA). Bajo la dirección de Alfonsín, el IPA se organizó como un espacio abierto en el que cientos de intelectuales, especialistas y activistas, de todas las tendencias y ámbitos de actuación, participaron en la elaboración del programa de gobierno de la Alianza y un esquema de nuevos paradigmas teóricos y políticos, guías para la acción, que sostuvieran una nueva "cultura aliancista" de características socialdemócratas. La tarea de síntesis quedó a cargo de Dante Caputo. Sin embargo, finalmente, los candidatos de la Alianza, rechazaron las propuestas programática del IPA y presentaron un programa alternativo más moderado. De hecho la Alianza se presentó a las elecciones con dos programas, el que fuera elaborado por el IPA bajo la dirección de Alfonsín, y el que fuera confeccionado por los candidatos personalmente. Este desacuerdo llevó a Alfonsín a renunciar en febrero de 1999 a la dirección del IPA, a la Comisión de Acción Política de la UCR y a la posibilidad de luchar por la presidencia del Comité Nacional de la UCR.

En 1998, el presidente Carlos Menem inició una confusa compaña para que se permitiera su tercer mandato, que incluía la posibilidad de un plebiscito o un autorización especial de la Corte Suprema. Ante ello Alfonsín reaccionó advirtiendo de que en ese caso la Alianza llamaría a la desobediencia civil, porque implicaría un golpe institucional. Decía entonces:

El tema es de una importancia extraordinaria, porque significa terminar con las instituciones de la Nación, transformar un gobierno democrático en un gobierno de facto... con el pacto (de Olivos) el Presidente dio su palabra. No es un asunto personal, pero es evidente que yo fui protagonista. Por eso me siento traicionado.
Finalmente, el 10 de marzo de 1999, la Cámara de Diputados declaró que Menem no podía ser reelecto nuevamente.

El 17 de junio Alfonsín sufrió un grave accidente automovilístico, en el que se temió por su vida, pero del que se recuperó más rápido de lo esperado.

En las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999 triunfó el candidato presidencial de la Alianza, Fernando de la Rúa.

En noviembre Alfonsín fue designado vicepresidente de la Internacional Socialista y en diciembre elegido por unanimidad presidente del Comité Nacional de la UCR a propuesta de Fernando de la Rúa.

Durante el gobierno de de la Rúa Alfonsín mantuvo un rol de intermediario entre las diversas y heterogéneas fuerzas que componían la Alianza, con el fin de preservar su unidad. Sin embargo, a medida que el presidente De la Rúa acentuaba su alianza con los sectores más conservadores, Alfonsín fue tomando distancia del gobierno.

En las elecciones parlamentarias de octubre de 2001 resultó elegido senador por la minoría de provincia de Buenos Aires.


2002 en adelante
R. Alfonsín en 2005.El 20 de diciembre de 2001, en medio de una crisis económica y de agitación social (que incluyó el llamado "cacerolazo"), el presidente De la Rúa presentó su renuncia. Alfonsín, como senador, apoyó la elección como presidente provisional de Eduardo Duhalde, para luego renunciar a su banca, aunque mantendría una relación muy cercana a Duhalde. Es de destacar que, Roberto Lavagna, ministro de Economía de Duhalde y Kirchner (hasta 2005), fue secretario de Comercio Exterior de Alfonsín, y constituye una importante figura que conecta a los tres presidentes.


Alfonsín y Kirchner, 2004.El 24 de marzo de 2006, al cumplirse 30 años del golpe militar de 1976, Alfonsín encabezó un acto frente a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en el que reivindicó el rol de su gobierno en el juicio a las juntas y su política de derechos humanos, y cuestionó al gobierno de Néstor Kirchner, por la modificación no consensuada de la ley del Consejo de la Magistratura.

En el año 2008, Alfonsín fue sometido a una operación en los Estados Unidos. El 2 de julio del mismo año, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires lo nombró ciudadano ilustre, reconociéndolo por "su aporte permanente a la democracia y los derechos humanos". Esa misma noche, se realizó el acto de homenaje en el Teatro Argentino de La Plata, en donde más de 4000 personas le agradecieron por su inagotable defensa de los derechos humanos y la democracia.

Ese mismo año, el 1° de Octubre en un homenaje al cual asistieron casi 700 personas se inuguró un busto en su honor en el Salon de los Bustos de la Casa Rosada.



Publicaciones
Escribió numerosos artículos, y los libros:


La cuestión argentina (1981)
Ahora, mi propuesta política (1983)
Qué es el radicalismo (1983)
Democracia y consenso (1996)
Memoria Política (2004)
Fundamentos de la República Democrática (2007)
Además, podemos citar el extenso reportaje realizado por Pablo Giussani, editado por la Editorial Sudamericana bajo el título de ¿Por qué Doctor Alfonsín? (1985), en el que cuenta hechos de su vida personal y su militancia política, así como sus ideas.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Ra%C3%BAl_Alfons%C3%ADn"